18 de mayo de 2018

EL PUNTO DE NO RETORNO





Imagen: Eco Republicano
A la vista de lo que viene sucediendo en Cataluña, analizando el proceso y especialmente su evolución desde el año 2005/2006 y los acontecimientos posteriores hasta hoy mismo, no se me antoja descabellado pensar que la pretensión independentista de Cataluña, al menos de prácticamente un 50% de su población, ha sobrepasado ya el  punto de no retorno. Un punto en el que es imposible la marcha atrás y en el que seguir adelante puede significar solo dos cosas: la derrota o la victoria. Todo será cuestión de tiempo.

Creo sinceramente que la relación de Cataluña con el resto de España cambiará en un futuro próximo, lo que hace falta saber es de que forma será esa nueva relación, si lo será integrada en España o fuera de ella, y es aquí donde se debe poner el acento.

Recordemos ahora dos artículos publicados en prensa, uno de ellos firmado por Mariano Rajoy en ABC en febrero de 2005, en el que se puede leer:
España, la nación española, es algo más que un diseño caprichoso, maleable, a disposición de cualquier ingeniero constitucional voluntarioso. Es una realidad obstinada que nadie podrá cambiar a su capricho. No ha nacido al calor de una mente visionaria, sino de los avatares compartidos a través de una larguísima historia. No existe nación moderna con más solera, y los españoles, la realidad tangible de esa nación, no consentirán que se dilapide caprichosamente su patrimonio de siglos ni el marco de su historia, el depósito de su tradición cultural, la crónica de su aventura en el mundo.
Mentiría si dijese que las palabras de Rajoy no me recuerdan al discurso franquista, también al Capitán Trueno y su "Santiago y cierra España", y además, en su inicio al menos, es una falta total de respeto a los independentistas catalanes.

El otro artículo, en cierto modo como contestación a Rajoy, lo firma el conseller de Relaciones Institucionales y Participación y líder del ICV, Joan Saura, publicado en El País en mayo de 2006, de título ¿Qué quiere Cataluña?,  y que entre otras cosas nos dice:
Nuestra propuesta no es soberanista ni rupturista sino plenamente constitucional e inspirada en la filosofía y los modelos federales. Se trata de un proyecto que pretende abordar el gran problema histórico de la relación entre Cataluña y España, y el de la plena aceptación de la unidad en la diversidad nacional, cultural y lingüística del Estado. 
Proponemos un salto adelante en el autogobierno, una reforma a fondo del pacto entre el Estado y la Generalitat, con unas reglas de juego más acorde con la realidad de un Estado plural. El gran reto es que España se reconozca a sí misma como una realidad plurinacional.
La propuesta reformista de Saura fue contestada un año más tarde por el PP de Rajoy, y lo hizo presentando un recurso de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional contra la modificación/reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña, unas modificaciones que recordemos fueron aprobadas por el Parlament, el Congreso de los Diputados y en referéndum. Desde entonces las ansias independentistas han ido creciendo, espoleadas por la ya crónica actitud intransigente de Mariano Rajoy. Hoy ya no se habla, como lo hacia Saura, de propuestas no soberanistas, ni rupturistas, ni plenamente constitucionales, hoy se habla de la independencia de Cataluña, de ruptura, de soberanismos y de desacato a la Constitución del 78, este es el éxito de la gestión de Rajoy ante el problema catalán.

Así las cosas, hemos llegado ya al punto de encontrarnos con personas provisionalmente encarceladas a causa de su acción política, con politicos catalanes desperdigados por media Europa para evitar un seguro encarcelamiento, y con una Justicia española enfrentada con las naciones europeas que no acaban de ver motivos suficientes para extraditar a quiénes el juez español Pablo Llarena reclama, dicho sea de paso, sin argumentos contundentes.

Cataluña ya tiene un presidente de la Generalitat, en breve tendrá constituido un Govern, y en ese momento el Gobierno de España deberá dejar de aplicar aquello que por Real Decreto, a través del Art. 155 de la CE-78, fue autorizado por el Senado el 27 de octubre de 2017. así se establece en la Orden PRA/1034/2017, de 27 de octubre, (BOE de la misma fecha), que en su apartado E.9 Duración y revisión de las medidas dice:
Las medidas contenidas en este Acuerdo se mantendrán vigentes y serán de aplicación hasta la toma de posesión del nuevo Gobierno de la Generalitat, resultante de la celebración de las correspondientes elecciones al Parlamento de Cataluña.
Ahora toca retirar la intervención del Estado en Cataluña, así sin más. No obstante, tanto PP. como PSOE lo harán a regañadientes y C's es partidario, exige, que sea renovado y endurecido. Deberían preguntarse todos ellos si en estos ocho meses de intervención sobre Cataluña han conseguido algo positivo, o por el contrario solo han hecho que la situación empeore. Deberían darse cuenta, de una vez por todas, que sin dialogo de altura y cesiones por ambas partes el problema se agrava cada día que pasa, y que la intervención de la Justicia, sean cuales sean los objetivos que se logren obtener, nunca acabará con el problema, al contrario, lo agravará.

Dice Rajoy, lo lleva diciendo desde siempre, que para que exista dialogo tiene que ser sobre la base de no tocar la Constitución, y lo dice sabiendo que lo que Cataluña está reclamando, por lo menos así era en 2016, es modificar la Constitución. A Rajoy le falta capacidad para enfrentarse al problema y se esconde detrás de la Constitución, del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo, ignorando que con su nefasta gestión ha llevado al independentismo catalán a un punto de no retorno, a ese punto en el que los pilotos ya no pueden abortar el despegue del avión y no les queda más remedio que seguir intentado que el aparato vuele.

Bien yo a lo mío, a ver si de una vez y cuanto antes España vuelve a ser republicana, seguro que muchos catalanes tienen este mismo deseo, y seguramente también el problema catalán dejaría de existir, al menos el independentismo puro y duro.


Salud y República.