24 de noviembre de 2014

LOS ECONOMISTAS DE LA CASTA




El hecho de que en economía para un mismo problema existan diferentes soluciones nos lleva a concluir que ni mucho menos podamos considerar a la ciencia económica como exacta, por tanto es una equivocación pretender rebatir propuestas económicas de otros con el simple argumento de nuestro punto de vista, y esto es lo que está sucediendo hoy en España, o mejor dicho entre los partidos políticos, sobre todo desde la irrupción de Podemos y sus propuestas.

De forma generalizada los partidos tradicionales con PP y PSOE a la cabeza tildan de irrealizables las propuestas de Podemos sin que medie argumento sólido, como mucho una serie de datos y cifras macro-económicas que mañana ya serán diferentes. Sesudos economistas de medio pelo se afanan en profetizar el descalabro de los planteamientos de Podemos y lo hacen sin quizás darse cuenta de que medio mundo les está escuchando y viendo como hacen el más espantoso de los ridículos. Quizás sean hábiles en su análisis interesado de la situación económica de España e incluso de Europa, algunos se atreven hasta con China olvidando que hablan de un país que dadas sus características tan especiales, en cuanto a historia, régimen político  y  número de habitantes, cualquier referencia es totalmente inaceptable si hablamos de España.

Nadie, o casi nadie, discute la bondad de las políticas sociales que Podemos exhibe como objetivo a lograr, sin embargo estas son “desmontadas”, declaradas inviables a causa de una pretendida falta de recursos económicos que las hagan realidad y las mantengan en el tiempo. Esta oposición, digamos técnica, tiene su base en que el modelo de estado actual, el modelo económico basado en el capitalismo no soportaría los radicales cambios necesarios para llevarlas a cabo, los detractores no lo dicen explícitamente pero es así. Ellos hablan de mercados en lugar de poderes financieros, que es lo que son, cuando amenazan con sus reacciones negativas si el modelo cambiase. Esto, de entrada, nos coloca en una variedad de esclavitud generalizada, una esclavitud que no percibimos como tal pero que es real y condiciona todos los aspectos de nuestra vida, desde el nacimiento a la muerte.

El problema de estos economistas detractores de Podemos es que ellos, a diferencia del partido de Iglesias o de IU, no tienen como objetivo de sus teorías el equilibrio social y se limitan a apuntalar el desequilibrio existente, en lugar de intentar -no les interesa- diseñar un proyecto económico que tenga como objetivo un bienestar social real y pleno. Tampoco dejan de criticar las políticas económicas de Zapatero o de Rajoy, claro está a toro pasado, sin recordar que Zapatero en su última etapa y Rajoy desde que llegó al poder no han tenido ningún plan económico diferente al exigido por la troika. Como dije antes, todos sin excepción unos profesionales de medio pelo por mucha cátedra que ostenten y mucho masters que adornen sus despachos.

Dado que los objetivos de la derecha y de la izquierda son totalmente contrapuestos, resulta grotesco pretender que sus políticas económicas coincidan. En España y hasta hoy las únicas políticas económicas conocidas han estado al servicio del dinero, del capital, no debería resultar pues extraño que la sola posibilidad de un giro de 180º en estas políticas sea motivo de escándalo en las filas de aquellos que las han mantenido a ultranza y de las que se han aprovechado durante tantos años.

La cuestión fundamental a la hora de establecer unas medidas económicas es saber a que o a quien van dirigidas, saber que es lo que se pretende con ellas. Una vez conocido el objetivo es posible alcanzarlo si se ponen los medios necesarios y además se renuncia a aquello que lo hace imposible…y lo importante es el objetivo. Si Podemos persigue la igualdad social más amplia posible no cabe ninguna duda de que sus herramientas económicas han de ser utilizadas para la consecución de ese fijado objetivo en el plazo de tiempo más corto posible, de no ser así la decepción generalizada de sus votantes y seguidores podría acabar con ellos más rápido aún de lo que han tardado en encumbrarlos.

Los catedráticos Juan Torres López y Vicenç Navarro, encargados por la dirección de Podemos de escribir un documento sobre la situación económica y social de España con propuestas para mejorarla, salir de la crisis y hacer realidad sus objetivos, aún no han expuesto el resultado de su trabajo, no obstante, y a la vista de los continuos descalificativos que en materia económica se vierten sobre Podemos, se expresan hoy de la siguiente forma en nombre suyo y creo que en el de Podemos (1):

Nuestra visión de la renta básica no es la de salario ciudadano universal sino la que indica que se establezca el derecho a percibir un ingreso garantizado por parte de todas las personas que por causas ajenas a su voluntad estén en situación de pobreza. 
No es verdad que hayamos propuesto la jubilación a los 60 años. Nosotros proponemos que la jubilación se reconozca como un derecho legal y que se reestablezca a los 65 años con carácter general pero flexibilizando dicho criterio en función de la naturaleza del trabajo realizado, algo que ya existe en países como Estados Unidos. 
Tampoco decimos que la deuda no tenga que pagarse. Sí decimos que debe auditarse y que aquella que se haya generado por medios irregulares o ilegítimos debe renegociarse o, si llegara el caso y como ha ocurrido en otros muchos países incluso avanzados económicamente y momentos de la historia, repudiarla. Y como la experiencia muestra que la inmensa mayoría de la crisis de deuda como la nuestra ha acabado con algún tipo de reestructuración o impago, proponemos que España se prepare para hacer frente a ese tipo de situaciones que, a nuestro juicio, es muy probable que se den, no solo en nuestro país sino también en otros de la Eurozona. Una percepción compartida por otros economistas de gran prestigio como el Premio Nobel Joseph Stiglitz o los directores del prestigioso Center for Economic and Policy Research de Washington Dean Baker y Mark Weisbrot, y sin olvidar que a raíz del problema argentino hasta el FMI prestó apoyo a su gobierno para llevar a cabo la reestructuración.
Una de nuestras propuestas centrales para reducir el paro y crear empleo es aumentar la masa salarial y la demanda y hacer que el sector público aumente la inversión en la subdesarrollada y subfinanciada infraestructura social. Sabemos, por ejemplo, que si España tuviera una persona de cada cinco, como tenía Suecia en 2010, en los servicios públicos -de los cuales la mayoría son los del Estado de Bienestar- en lugar de una de cada diez, tendríamos más de tres millones y medio de empleos adicionales en nuestro país, eliminando una buena parte del desempleo. Esta inversión se puede financiar si se consigue que los ingresos públicos se correspondan con los estándares de nuestro entorno más avanzado, lo cual a su vez es posible si se combate con eficacia el fraude y la elusión fiscal y se hace una reforma fiscal auténticamente (y no solo nominalmente) progresiva.
También se ridiculizaron otras dos de las propuestas que venimos defendiendo desde hace tiempo con el fin de garantizar el acceso al crédito de empresas -sobre todo medianas y pequeñas- y familias. Una, en la misma línea que el Premio Nobel Stiglitz, consistente en nacionalizar sectores de la banca en lugar de rescatar tanto a la privada. Y otra, orientada a aumentar el sector bancario público, muy escaso en comparación con el de otros países de la Eurozona.
España debe ensayar su propio modelo económico y social pero debe aprender de lo que se ha hecho en otros países en donde se ha avanzado más y mejor en la satisfacción de las necesidades de la mayoría de la población. Y creemos que el mayor obstáculo para ello es que los grandes centros de poder económico y financiero tienen en nuestro país una influencia inusitada. De ahí nuestra simpatía hacia los partidos y movimientos que vienen haciéndoles frente para tratar de establecer condiciones de mayor democracia, justicia y bienestar.
Si repasamos el anticipo de lo que será el enfoque económico de Podemos que están elaborando López y Navarro nos daremos cuenta de por qué los mercados financieros, grandes empresas y grandes fortunas ven peligrar la explotación, esclavitud, a que nos vienen sometiendo; no es de extrañar por tanto que todas sus fuerzas estén hoy encaminadas a la destrucción de cualquier posibilidad de triunfo de la izquierda en España. 

Tengamos además en cuenta que ayer, Wolfgang Münchau, uno de los columnistas más influyentes de El Financial Times, escribió un artículo defendiendo que Podemos es el único partido en España que está proponiendo soluciones económicas razonables para salir de la crisis y así lo razona:
Es evidente que se necesita más inversión pública y una restructuración de la deuda. Ahora, hágase el lector una pregunta: si usted fuese un ciudadano de un país en la eurozona, ¿a qué partido votaría para que esas medidas se llevasen a cabo? Quizás la respuesta le sorprenda: no tendría usted muchas opciones. En Alemania, el único partido que se acerca a estas propuestas es Die Linke, los antiguos comunistas. En Grecia es Syriza y en España, Podemos.
¿Qué les ha ocurrido con los partidos de centro-izquierda? ¿Por qué no proponen estas ideas? Quizás lo hacen cuando están en la oposición, pero cuando llegan al gobierno sienten la necesidad de que les vean como “respetables” […] De los partidos que están emergiendo en Europa, la referencia es Podemos. Nacho Álvarez, uno de los responsables del equipo económico de ese partido, explicó sus propuestas con refrescante claridad: renegociación de los tipos de interés de la deuda, periodos de carencia, una ampliación de los plazos de amortización y, finalmente, quitas parciales. El objetivo de las propuestas económicas de Podemos no es salir del Euro. El objetivo de Podemos es el bienestar de los ciudadanos.
Y qué quieren que les diga, para un observador desde fuera, eso parece precisamente lo más razonable. Pero por lo visto, en España hay gente que no lo percibe así. El “establishment” español azuza el miedo y advierte de que convertirán a España en la Venezuela de Europa. En realidad, lo absurdo es pensar que la deuda es sostenible.

Parece ser que el próximo jueves el documento de López y Navarro será hecho público. Espero que los economistas del pesebre tengan a bien debatir públicamente con sus autores, que acepten enfrentarse a ellos en un debate serio y razonado en lugar de volver a utilizar la descalificación gratuita de la que, vergonzosamente, han venido haciendo gala. Claro que para ellos está política económica seguirá siendo imposible y lo es según los objetivos que persiguen, pero para la izquierda los objetivos son otros y por tanto sus políticas perfectamente posibles. Cierto es que el establishment (la casta) nos va a poner en el camino piedras muy grandes, pero una cosa si es segura: no impedirán que depositemos nuestro voto...espero.


Benito Sacaluga


(1) Público.es 

17 de noviembre de 2014

MONAGO ES INOCENTE




Imagen: didaknet.com
Sí, decididamente José Antonio Monago es inocente, un inocente,  sin lugar a dudas. Inocente por pretender demostrar lo indemostrable. Inocente por pensar que a estas alturas a los españoles todavía nos valen las explicaciones de los políticos, sobre todo si se trata de explicar lo que han hecho con nuestro dinero. Lo que queremos son pruebas, verdades completas, detalle de los gastos y justificación de su necesidad. 

Cierto es que Monago no está obligado legalmente a dar explicaciones sobre el uso que hace de su privilegio para viajar gratis total por todo el territorio español. Él y sus colegas no son colegiales, ni las instituciones colegios, así lo dice el presidente del Congreso y tiene razón, solo faltaría que lo fueran. Perogrullo al poder de la mano de Quevedo. Tampoco lo estaban los sinvergüenzas de las tarjetas black de Bankia y pasó lo que pasó.

Si Monago tuviera parabólica sabría que en otros países europeos hay políticos que dimiten por copiar en un exámen o por saltarse un semáforo. Hace poco dijo que no basta con tapar las alcantarillas para evitar el nauseabundo olor que a veces desprenden, que lo que hay que hacer es limpiarlas, pero él ahora se dedica con cuerpo y alma a una campaña de limpieza de su honor, de su honradez, de su austeridad y hasta de su vida íntima, intentando tapar su propia alcantarilla. Una campaña que no le valdría para nada si la dirección de su partido actuase como predica. Pero claro, en un partido donde hasta su presidente está cuestionado por turbios asuntos escondidos en sobres, lo normal es que se trate de salvar a esta especie de soldado Ryan y de paso no perder para siempre jamás la oportunidad de gobernar en Extremadura. Un gobierno extremeño en el que en estos momentos, ya está tardando, Izquierda Unida debería retirar su apoyo al presidente viajero y junto con las restantes fuerzas de izquierda extremeñas plantear un moción de censura. 

Mientras tanto Monago sigue de tournée por los platós de las televisiones provisto de unos papeles que enseña pero que no entrega. En televisiones como 13tV hasta se le aplaude y poco falta para que lo saquen a hombros. Al fin y al cabo eso de que se pague la luz y el agua y que viva en su casa en lugar de en el palacio extremeño con piscina al que tiene derecho, parece que es un gran atenuante que compensa el hecho presuntamente cierto de que con el dinero de todos se iba a Tenerife por asuntos totalmente privados, de lo más privados, o para actos o gestiones del Partido Popular.

Lo de Monago es patético, da vergüenza ajena verle y oírle y esto no se lo puede permitir un presidente autonómico a no ser que te apellides Pujol. Mejor para él hubiera sido callar y solo hablar para decir eso a lo que nos tienen acostumbrados los presuntos: “Dejemos actuar a la justicia, ella demostrará mi inocencia”, pero Monago sabe que si la fiscalía y el juez investigan a fondo se demostrará que sus viajes a Canarias no se corresponden con el exclusivo ejercicio de su deber como senador por Extremadura, y no le queda otra que intentar convencernos de su honradez y dar pena al estilo pantojo.

Se queja Monago de que no se le da oportunidad de defenderse y esto también es mentira, bastaría con documentar sus viajes con sus actuaciones en función de su cargo de senador y el asunto quedaría finiquitado, lo que sucede es que eso es imposible porque de tales actuaciones a fecha de hoy no está probada su existencia y mucho me temo que nunca lo estará.

Lo bueno de todo esto es que el resto de senadores y congresistas españoles están viendo como se les ha acabado el chollo de la “tarjeta blak de transporte” y muchos andarán ya ajustando sus agendas a los viajes realizados, no vaya a ser que a algún amíguete o pareja despechados les de por largar. 

Lo de Monago me recuerda el caso de un alto funcionario que pasaba el cargo de un viaje Madrid-Valencia en avión e incluía la factura de un almuerzo realizado en un bar de Motilla del Palancar. 

Benito Sacaluga

16 de noviembre de 2014

EL BIENIO NEGRO. APRENDAMOS DE LA HISTORIA (II)




Cartel de propaganda de la CEDA
Elecciones de 1933
El periodo que va desde la victoria de las derechas en las elecciones de noviembre de 1933, hasta que vence el Frente Popular en febrero de 1936, es lo que comúnmente se conoce por el nombre de Bienio Negro.

El acontecimiento que inicia este periodo es la primacía electoral de la derecha. Una estimación exacta de los resultados resulta muy difícil de hacer por las coaliciones que se hicieron en aquel momento, particularmente por los partidos autodenominados republicanos, que se presentaron en algunas circunscripciones con los partidos de la derecha y en otras con el PSOE. Las cifras más aproximadas serían las siguientes:
- Derecha 3.365.700 votos
- Centro 2.051.500 votos
- Izquierda 3.118.000 votos 
Total 8.535.200 votos (67,5% del censo)
Tras las elecciones generales, los radicales forman un gobierno monocolor minoritario liderado por Alejandro Lerroux, (PRR), y apoyado en las Cortes por la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA). Este último partido, de ideología de derechas, clerical conservadora y legalista, al ser el partido más votado, se había convertido en la principal minoría de la Cámara.


En octubre de 1934, la CEDA le retira su confianza al gobierno centrista de los radicales de Lerroux y exige participación. El presidente de la República Alcalá-Zamora, a pesar de los temores que le inspiraba la doctrina de Gil-Robles sobre el accidentalismo de las formas de gobierno, decide indicar a Lerroux que se incluyan tres ministros de la CEDA en el Gabinete. Sin embargo, este nombramiento no es aceptado por los partidos de izquierda, especialmente el PSOE, que esperaban una convocatoria anticipada de elecciones generales.


La consecuencia inmediata fue el inicio de la denominada Revolución de 1934, un movimiento huelguístico revolucionario que se produjo entre los días 5 y 19 de octubre de 1934, alentado desde amplios sectores y por importantes dirigentes del PSOE y la UGT, como Largo Caballero o Indalecio Prieto y de forma desigual por la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), la Federación Anarquista Ibérica (FAI) y el Partido Comunista de España (PCE). Al panorama internacional y económico de aquellos años se puede acceder a través de este enlace: http://www.asturiasrepublicana.com/critica10.html


El Gobierno no duda en utilizar todos sus recursos policiales, Guardia Civil, Guardia de Asalto, Ejército y hasta la Armada para sofocar la huelga revolucionaria. El 16 de octubre Maura no duda en decir: “Hoy España entera está de uniforme.” La derecha antirrepublicana aprovechó la insurrección de las izquierdas para incitar a una "revolución auténtica y salvadora para España". Para esta extrema derecha la revolución “rojo-separatista” de Octubre, como la llamaron, fue la comprobación de que la “revolución antiespañola” estaba en marcha y de que sólo podía ser vencida por la fuerza. Según Julio Gil Pecharroman, el fracaso de la revolución reafirmó en la derecha, y especialmente en los monárquicos la idea de que si el Estado había reaccionado esta vez a tiempo, no había sido por la eficacia de las instituciones políticas (democráticas republicanas), sino por la determinación de las Fuerzas Armadas de actuar rápida y contundentemente. Según Calvo Sotelo: "...el Ejército, columna vertebral de la Patria, constituía así la última garantía, la reserva de las fuerzas tradicionales frente al cambio revolucionario, que el régimen parlamentario parecía incapaz de conjurar".



Ahora, en 2014, a la vista de un completo panorama electoral, municipales, autonómicas y generales, con una situación política, económica y social desconocidas desde 1978, el derrumbe electoral de los partidos mayoritarios (PP y PSOE),  y la irrupción de nuevas formaciones que afortunadamente ponen en serio peligro el bipartidismo e incluso a la monarquía, parece conveniente releer y analizar los motivos por los que en 1933 la derecha desbancó del poder a los republicanos, expulsó del gobierno a los socialistas del PSOE, limitó y entorpeció hasta el límite el desarrollo de las reformas llevadas a cabo desde el 14 de abril de 1931 y fue el germen politico del golpe de estado de 1936. De la lectura de lo que sigue a continuación se pueden encontrar muchas coincidencias entre la situación política de 1933 y la que venimos soportando desde finales de 2011, está última, sin duda, un auténtico Trienio Negro. La constatación de estas coincidencias puede ser hasta entretenido y a buen seguro un acicate para la tan necesaria unión de las izquierdas políticas españolas y consecuentemente una reinstauración republicana sólida.

¿Qué ocurrió realmente en las elecciones de 1933? (1)

Hubo varios factores que explican el por qué de aquellos resultados. Posiblemente el más importante fue el desencanto y la frustración de sectores amplios de las masas por la política realizada por el Gobierno republicano-socialista. Con el advenimiento de la II República, muchos trabajadores, tanto del campo como de la ciudad, jóvenes, capas sociales depauperadas, etc., tuvieron grandes ilusiones en que, tras décadas de miseria, opresión, hambre, explotación..., por fin, podría empezar a cambiarse el signo de sus vidas en la dirección de mejores condiciones de trabajo y de existencia.

Dirigentes de los partidos de izquierda, aún hoy, siguen sin comprender cómo es posible que las masas mostraran una actitud tan crítica y, en algunos casos, beligerante, contra la "obra política y social" del bienio republicano-socialista. Citan las leyes de 1931 y 1932 de accidentes de trabajo en la agricultura y en la industria respectivamente, la ley de términos municipales, que provocó la indignación de los terratenientes, las bases aprobadas en los Jurados Mixtos estableciendo siete días de vacaciones al año retribuidas (hecho que, en gran parte de los países europeos, no se daba), prohibición del desahucio de campesinos arrendatarios, establecimiento de salarios mínimos agrarios y por siega, extensión de la jornada de ocho horas diarias a todas las actividades laborales, etc.

Teniendo en cuenta la situación del capitalismo en los años treinta, el problema radicaba en que aquellas medidas, claramente positivas, chocaban frontalmente contra los intereses de los terratenientes y los burgueses. De hecho, se dedicaron a emplear todas sus energías en obstaculizarlas o, si no había más remedio, ralentizarlas en su aplicación hasta el punto de hacerlas pasar casi inadvertidas.

La única posibilidad de haberlas llevado a la práctica era atacando el fundamento del por qué no se aplicaban: la propiedad privada de los medios de producción. Así, era imprescindible la expropiación de los ricos, nacionalizando la banca, los monopolios y los latifundios sin indemnización.

Otro factor esencial a explicar es el relativo a la pérdida de votos de las llamadas izquierdas. En realidad, no hubo una sustancial pérdida de votos por parte del PSOE, que obtuvo más de 1.600.000 votos (aproximadamente un 20% del electorado que votó, cerca de 9 millones) y apenas 58 escaños, que correspondía a poco más del 10% de los existentes en el hemiciclo, 471.

El número de votos, por un lado, demostraba las enormes reservas de apoyo del Partido Socialista entre las masas a pesar de su política de no enfrentamiento con los poderes fácticos. Ahora bien, en el aspecto cualitativo, sí podemos encontrar algunas claves del descontento y la desesperación existentes contra el Gobierno: sí fue muy significativo el incremento de la abstención con respecto a las de 1931, fundamentalmente en las zonas con preponderancia obrera y jornalera, como fue el caso de Málaga, Cádiz, Sevilla, Pontevedra, Zaragoza, Barcelona, etc., donde las consignas de la CNT tuvieron más calado.

Al mismo tiempo, los procesos de división, en casi constante aumento, en la dirección del PSOE, indicaban la radicalización cada vez mayor de los afiliados y del movimiento obrero. Así, Largo Caballero, ya en julio de 1933, declaraba: 
"Nosotros sabíamos, y la experiencia lo está confirmando, que no es suficiente para la emancipación de la clase trabajadora una república burguesa; que para la emancipación de la clase trabajadora no es suficiente tener leyes sobre el papel".
En cuanto a los dirigentes del PCE, atados a la política denominada del "tercer periodo", caracterizada por equiparar a todas las fuerzas políticas obreras diferentes a la suya como fascistas o colaboracionistas del fascismo, contribuyó a la reacción de las derechas y a alejarse aún más de una gran parte de la clase obrera que no entendía esa política ultraizquierdista.

En el caso de la dirección de la CNT, su postura de "apoliticismo" generaba una división muy seria entre el movimiento obrero que, consciente o inconscientemente, beneficiaba a la burguesía. Ejemplo de esta política errónea de los líderes cenetistas fue la insurrección de 1933, decidida tras la victoria de las derechas en la primera vuelta. En modo alguno el error consistió en el método empleado. Sin embargo, la forma y el momento de llevar a cabo la insurrección sí fue incorrecta. La lucha es fundamental pero por sí sola no basta. Es determinante que esté supeditada a un programa, a unos métodos y una táctica que conecte con las reivindicaciones de vastos sectores del proletariado.

Tras haber aconsejado de forma decidida a los trabajadores no votar en las elecciones de 1933, favoreciendo obviamente a los representantes políticos de la burguesía, la dirección de la CNT apostó por un alzamiento armado contra esos mismos representantes. Alegaron que iba a suponer un ataque contra la mayoría de la sociedad y que eso justificaba una respuesta contundente contra esas agresiones. La respuesta de los afiliados y simpatizantes a la insurrección de diciembre de 1933 fue extraordinaria y demostró, nuevamente, la enorme capacidad de sacrificio y arrojo de una capa muy significativa del proletariado en el Estado español. Pero eso, lejos de atenuar la responsabilidad de la dirección anarcosindicalista, la aumenta en grado sumo.

En cuanto a los republicanos de izquierda, sufrieron un desgaste electoral muy importante, algunos como Acción Republicana casi desaparecen del parlamento. A excepción de la Esquerra Republicana de Catalunya, la mayoría de las formaciones republicanas de izquierdas se ven prácticamente relegadas a un papel reducidísimo. En cuanto al resto de formaciones republicanas, las que se mantienen son porque van ligadas al bloque de derechas. ¿Por qué este desgajamiento?

Agudización de las tensiones sociales (1)

Estábamos asistiendo a un proceso de creciente radicalización y enfrentamiento entre las clases. En este contexto, de crisis orgánica capitalista, el discurso que propugnaba la conciliación, el interclasismo, la moderación, tenía un eco muy limitado. La situación económica en el año 1933 era muy crítica. No se llega a alcanzar siquiera la cifra de renta por habitante del año 1929 en todo el periodo republicano.

La Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) se constituye en marzo de 1933, representando a 735.058 afiliados. Esta organización era la expresión política de un sector amplio de la burguesía española que se estaba preparando para el periodo que se avecinaba. La CEDA defendía un programa de corte fascista y aspiraba al establecimiento de una dictadura férrea contra los trabajadores. Así, su líder, Gil-Robles, el 7 de abril de 1934, declaraba: 
"Vamos a conquistar el poder. ¿Con qué régimen? Con el que sea, con lo que sea y como sea …”.
Ante las dificultades de agrupar a más sectores, Gil-Robles tuvo que variar de discurso y hacerlo más demagógico y populista para intentar arrastrar a sectores que estaban sufriendo la crisis económica galopante de principios de los años treinta: parados, trabajadores del campo ocasionales, pequeños propietarios arruinados, etc. Sin embargo, no tuvieron apenas efecto. Los antagonismos sociales crecientes impedían ese "sosiego" que anhelaron también determinados sectores de la burguesía durante un tiempo, y que estaba condicionado, al igual que la posición del resto de la clase dominante, por la obtención de pingües beneficios.

Las pretensiones de la burguesía aparecían diáfanas a medida que se desarrollaban los acontecimientos. La clase dominante trató de utilizar, en un primer momento, al partido radical, con una imagen más moderada para la población, mientras dejaba en la recámara a la CEDA para cuando el momento fuera propicio. Necesitaban no sólo machacar las condiciones de los trabajadores en las empresas y en el campo para aumentar sus beneficios, sino doblarles el espinazo. Para ello, debían erradicar sus organizaciones sindicales y políticas. El grave problema con el que se enfrentaban era la tremenda fortaleza del proletariado y sus organizaciones. El giro a la derecha que se dio entre sectores de las capas medias no fue promovido por el miedo a la clase obrera y campesina, sino precisamente porque el programa de la derecha, auspiciado por los estrategas del capital, conectaba bastante más que el de los partidos obreros, particularmente el del PSOE que ya había estado en el Gobierno y no había puesto las bases, ni siquiera, para arreglar sus problemas más acuciantes.

Se puede concluir, resumiendo, que la contienda electoral de 1933 reflejó una etapa más en el proceso de aumento del antagonismo social que se estaba fraguando en la II República, con las posturas de ambas clases cada vez más radicalizadas. Los desplazamientos habidos denotaban síntomas de cambio en la conciencia de las masas, en donde lo que se denominaba centro se iba desplazando hacia los dos extremos sociales, tal y como se configuró aún más en las elecciones de febrero de 1936, previas a la guerra civil.

¿Bienio negro o gris? (1)

Los patronos, al grito que ya hicieron famoso de "¡Comed República!", empezaron el contraataque contra las escasas medidas que habían favorecido a los trabajadores. Así, se suprime el turno de trabajo y las trabas que se pusieron a la selección caprichosa de los terratenientes para dar empleo, quitaron topes salariales en el campo y en la industria dejándolos al "libre intercambio entre empresario y trabajador", promovieron el desahucio de miles de yunteros en el campo, aprobaron la ley de amnistía que restituía con todos sus derechos a los sublevados militares de 1932 al mando de Sanjurjo y excluía a los apresados por la rebelión cenetista del 8 de diciembre de 1933, etc.

El propio Gil-Robles en un mitin en Badajoz, el 27 de mayo de 1934, aclaraba bastante sobre el "color" del bienio: "He tenido que colaborar con un gobierno de centro para seguir una política evolutiva. En mis manos estuvo, en diciembre, el haber provocado la disolución de las Cortes. Ahora, a los seis meses, tenemos los siguientes resultados. Primero: la sustitución de la enseñanza religiosa no se ha llevado a cabo. Segundo resultado: la sustitución de los haberes del clero ha tenido una rectificación inicial, e iniciado el camino, las consecuencias vendrán en su día. Tercer resultado: camino de Roma se encuentra el ministro de Estado, que va a tratar con el sumo pontífice, reconociendo su soberanía y la independencia de la Iglesia. Cuarto resultado: las persecuciones de que fueron objeto las derechas, con campañas muchas veces absolutamente injustas, han sido objeto de rectificación con la ley de amnistía. Quinto resultado: la ley de términos municipales ha quedado derogada. Que vengan los que me censuran a presentar algo parecido". Desgraciadamente, también había dirigentes del movimiento obrero, caso de los del PCE y los de la CNT por citar los más influyentes, que planteaban la no existencia de diferencias entre el periodo republicano-socialista y el de la derecha.

Es evidente que esta crítica tenía un fundamento muy sólido. La experiencia del Gobierno de colaboración de clases en el que participaron directamente los líderes del Partido Socialista fue muy negativa para los trabajadores, campesinos pobres y sectores sociales que anhelaban un cambio sustancial a su penosa existencia. Ahora bien, el problema no se compone de esta cara de la realidad únicamente, sino que tiene más. Una de ellas es que tenemos que aprovechar cualquier resquicio que abramos en el sistema capitalista para mejorar nuestras condiciones de vida y de trabajo, si bien, cosa que no hicieron los dirigentes del PSOE desde el Gobierno, tenemos que explicar que la única forma de garantizar las reformas conseguidas, y ampliarlas en todo lo posible, es luchando por transformar la sociedad.

1934: Un año decisivo (1)

A pesar de la victoria electoral de las derechas, la burguesía sabía que no tenía todo ganado a la hora de llevar a cabo las medidas económicas y políticas que necesitaba. Ni mucho menos. El problema es que necesitaban un poco más de tiempo. Así se explica el que, a pesar del gran resultado obtenido por la CEDA en las elecciones, la clase dominante no apostara aún por la entrada de esta formación en el Gobierno del dirigente del Partido Radical, Alejandro Lerroux, sobre todo porque temía la respuesta que podía dar la clase trabajadora. La dificultad estribaba en que los trabajadores, pese a la derrota electoral, no perdían fuelle a la hora de luchar por mejorar sus condiciones de vida y/o defenderse de los ataques a que estaban viéndose sometidos, tal y como se comprueba viendo las estadísticas de huelgas.



Evidentemente, existía una frustración por la política llevada a cabo por el Gobierno del primer bienio, sin embargo, esa rabia no tuvo como expresión un alejamiento de la política. Todo lo contrario. Propició la búsqueda de explicaciones distintas a las planteadas hasta entonces por la dirección del PSOE, fundamentalmente, y, sobre todo, alternativas que sentaran las bases para una solución duradera a los graves problemas que aquejaban a la mayoría de la sociedad.

El que Largo Caballero, a mediados de 1933, empezara a cuestionarse públicamente la política de colaboración de clases, la democracia burguesa, el sistema capitalista..., se debía a la presión que ejercían los trabajadores producto del desencanto y la frustración existente por las ingentes necesidades no solucionadas todavía, a pesar de haber estado la dirección del Partido Socialista en el gobierno. Sin duda, un sector de estos dirigentes veía que tenían una creciente contestación interna, a la vez que perdían influencia, por lo que se vieron obligados a girar hacia la izquierda.

Es conveniente recordar que, en el caso de Largo Caballero, apenas dos años antes, había defendido la colaboración con los partidos burgueses, las instituciones del sistema capitalista, además de aceptar toda una serie de sacrificios contra los sectores sociales más débiles, durante su etapa de ministro. Inclusive, este mismo dirigente había legitimado durante la década de los años veinte una dictadura como la del general Primo de Rivera, de corte filofascista, al ser miembro del Consejo de Estado, órgano creado por el dictador para avalar su política económica y social.

Hay que subrayar, en este sentido, la radicalización existente en las Juventudes Socialistas (JJSS). Éstas habían sacado la conclusión de que las políticas llevadas a cabo por los líderes de la Segunda Internacional no habían servido para frenar el auge del fascismo y romper con el capitalismo. A su vez, la Tercera Internacional, que debería haberse convertido en un lugar de referencia para estos jóvenes que buscaban una política claramente de clase —máxime teniendo en cuenta que esta Internacional estaba ligada al triunfo de la Revolución rusa de 1917—, tampoco les atraía por su cada vez mayor distanciamiento de los fundamentos teóricos y políticos que llevaron a la práctica los bolcheviques en Rusia.

De ahí, que la dirección de las JJSS, que proclamaba abiertamente la necesidad de "bolchevizar" las organizaciones socialistas —tal y como se puede comprobar leyendo su revista Renovación—, se orientara hacia el grupo Izquierda Comunista que lideraba Andreu Nin, que defendía la necesidad de aplicar un programa marxista y que estaba vinculado a las posiciones políticas propugnadas por Leon Trotsky, pidiéndoles la entradas en las JJSS y en el PSOE. Lamentablemente, y a pesar de los consejos del genial revolucionario ruso sobre las enormes posibilidades de influir en el proceso de la revolución española teniendo una base de masas tan impresionante como las que tenían las organizaciones socialistas, la mayoría del grupo de Nin no hizo caso y despreció el ofrecimiento.


La entrada en el PSOE y en las JJSS con unos métodos y una política genuinamente marxistas podría haber supuesto un vuelco brusco en el desenlace final del enfrentamiento civil entre las clases que se dio en el Estado español. Así y con posterioridad a la negativa de Nin, la mayoría de los jóvenes que podían haber sido ganados para las ideas revolucionarias fueron alejados al caer bajo la égida de la política estalinista, al fusionarse las JJSS y las Juventudes Comunistas dando origen a la Juventud Socialista Unificada (JSU). A su vez, las posturas mantenidas por otro sector de la dirección del Partido Socialista, encabezado por Prieto, tenían un claro inductor en la clase dominante española. Consciente o inconscientemente, este sector estaba siendo presa de los argumentos, ideas y presupuestos teóricos con que la burguesía trataba de valerse para defender sus posiciones de privilegio en la sociedad.


Se puede concluir, por consiguiente, que las organizaciones socialistas reflejaban de una manera muy nítida la polarización creciente que existía en la sociedad entre la clase burguesa, por un lado, y la clase obrera, por otro. A la vez que de la política que llevara la dirección del PSOE y de la UGT, en buena medida, iba a depender que el resultado de dicho enfrentamiento fuera favorable o no a los trabajadores.

Intentonas fascistas (1)

Las huestes de la CEDA comprobaban que sus deseos de ver debilitado al movimiento obrero poco tenían que ver con la realidad. Se trataba, por tanto, de "forzar la máquina" para ganarse a sectores indecisos de la burguesía y aglutinar una base de masas mayor. Su objetivo era tratar de hacer lo que realizó Hitler en Alemania, tomando el poder de forma pseudodemocrática, si bien en el caso cedista por la puerta de atrás: con la entrada de ministros en el Gobierno ya elegido.

Para ello, trataron de emplear todas sus fuerzas y dejar patente que detrás de sus posiciones políticas existía un movimiento masivo, serio y efectivo. En esta línea, organizan una concentración en El Escorial, dado sus fuertes reminiscencias imperiales. Mientras tanto, y en absoluto es casual, se suceden declaraciones de organizaciones burguesas reclamando mano dura contra los trabajadores. Así, la Cámara de Comercio de Madrid se dirigía al ministro de la Gobernación, el 16 de abril de 1934, en estos términos: 
"Estimamos que el Gobierno debe considerar como primordial preocupación la de restablecer el orden público, puesto que no cabe duda de que el país está ansioso de que se logre una normalidad para reanudar con intensidad su vida comercial y sus negocios". 
También, la Unión Económica preconizaba la restricción del derecho de huelga: 
"Es una agitación de tipo político, que se encubre con el disfraz social y provoca huelgas con el más fútil pretexto". 
Estas "peticiones" trataban de crear un caldo de cultivo favorable en la sociedad, particularmente entre las capas medias, a medidas duras y represivas contra la clase trabajadora.

El objetivo de la CEDA era intentar traer a dicha concentración alrededor de 100.000 asistentes, pagándoles el viaje y la asistencia, y con la ayuda de una campaña infernal por parte de los medios de comunicación burgueses para realzar ese acto de "afirmación nacional". Sin embargo, se encontraron con una respuesta impresionante por parte del movimiento obrero, especialmente el de Madrid. A pesar de la tibia actitud de la dirección del PSOE dentro de la Alianza Obrera de Madrid (organismo en que confluían distintas organizaciones obreras y que, en la práctica, no pasaron de ser simples comités de enlace entre dichas organizaciones), que no convoca una huelga general de 24 horas en Madrid hasta pocas horas antes de la concentración fascista, la respuesta de los trabajadores consiguió hacerla fracasar. 

En pocas horas, la ciudad quedó paralizada y silenciosa, hasta el punto de que cualquier orden verbal dicha en la calle haciendo referencia a la necesidad de secundar la huelga general era inmediatamente puesta en práctica: nadie se ponía a preguntar sobre quiénes eran los convocantes o si era legal. El resultado de la concentración fue un fracaso, ya que apenas consiguieron 10.000 asistentes, según Munis, participante directo esos años, y 25.000 según Tuñón de Lara. Fue tan nítido el fracaso del acto que provocó, de forma instantánea, la dimisión del Gobierno Lerroux, siendo sustituido por un personaje anodino como Samper, que personificaba la situación de impasse existente entre las clases en ese momento.

La huelga campesina (1)

La situación en el campo tras la victoria de las derechas presagiaba la profundización de fuertes enfrentamientos. Los terratenientes estaban impacientes de echar por la borda las escasas medidas favorables a los jornaleros y al campesinado pobre. Su afán de desquite era desmedido y no tardó demasiado tiempo en verse en la práctica: "muerte de campesinos en Badajoz, declaración de servicio público a las cosechas, detenciones preventivas, prohibición de asambleas locales, derogación de la Ley de Términos Municipales" (Tuñón de Lara, M., Historia de la II República).

Al notar en sus propias carnes los ataques furibundos de la clase dominante, sacaron la conclusión de la necesidad de hacer "algo" para echarlos atrás. Así, durante los meses de abril y mayo de 1934, diversas organizaciones de la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra (FNTT) de UGT, particularmente Toledo, plantean que hay que convocar una huelga general en el campo para la siega, con la idea de hacer el mayor daño posible a los patronos y poder arrancarles concesiones lo más rápidamente posible. La postura del ala caballerista del PSOE se basaba en no apoyar esa convocatoria, ya que supondría un desgaste y una dispersión de fuerzas de cara al "golpe revolucionario" que tenían preparado para cuando entraran los fascistas en el gobierno. Argüían que "la masa ya está en forma" y no había que "desperdiciar" ocasiones. Craso error.

El requisito esencial para vencer a los patronos en el campo en aquel momento concreto pasaba por la unificación de dicha lucha con la ciudad, es decir, con el proletariado. Sin embargo, esta medida fue boicoteada por la dirección de la UGT y del PSOE, dejando la huelga campesina totalmente aislada y, por consiguiente, presa fácil de la represión. Se contaba con una indudable ventaja para la victoria. La situación económica de los terratenientes les presionaba para realizar la siega, el no hacerla les suponía enormes pérdidas. Además, el Gobierno Samper adolecía de una extrema debilidad y, por tanto, no se encontraba precisamente en la mejor tesitura para llevar a cabo la represión feroz que exigían las circunstancias.

La disposición a la lucha de los jornaleros y los campesinos pobres no ofrecía lugar a dudas. Según el Ministerio de Trabajo, se hicieron 1.563 declaraciones de oficio de huelga y 435 municipios en paro efectivo que, probablemente, no reflejen todo el escenario. La amplitud del movimiento hizo que éste llegara a unas 38 provincias siendo la cifra de huelguistas en torno a los 300.000. ¿Cómo se puede afirmar, seriamente, que este movimiento no tenía posibilidades de triunfar?

La actitud de las ciudades era de fusionarse con las luchas del campo, máxime tras haberse repuesto de derrotas sufridas en el periodo pasado. Las movilizaciones exitosas contra las concentraciones fascistas, las luchas reivindicativas durísimas ganadas por los metalúrgicos y en el sector de la construcción, la huelga de Zaragoza en donde se dio uno de los testimonios más elocuentes del sentimiento de solidaridad tan intenso que anidaba en las masas trabajadoras, cuando decenas de mujeres e hijos de los huelguistas zaragozanos fueron acogidos en casas obreras de Madrid, Barcelona y otras ciudades, siendo recibidos en un baño de multitudes, prácticamente de forma espontánea.

¿Era propicio el momento para una acción conjunta del proletariado de las ciudades, de los trabajadores del campo y de los campesinos pobres? La respuesta es categórica, sí. ¿Quién podía llevarlo a cabo? La dirección del PSOE, básicamente. El no llevar a la práctica una política y unos métodos de clase significó una derrota del movimiento campesino, de sus organizaciones, sobre todo, la FNTT, y sentó las bases para que la reacción se creciera y se sintiera más fuerte, realizando una brutal represión como lo demuestra los más de 8.000 detenidos habidos tras la huelga. Por otro lado, esta derrota tuvo efectos políticos inmediatos, ya que la burguesía aprovechó esa ventaja obtenida y se atrevió a introducir, por primera vez, a ministros de la CEDA tras la dimisión de Samper.

Quizás sea exagerado afirmar que la derrota del campo determinó ya cuál iba a ser el veredicto final de la contienda. Pero, sin duda alguna, sí es conveniente enfatizar que los resultados de dicha huelga condicionaron en extremo el proceso posterior, tanto inmediato, con la insurrección de Octubre, como posteriormente con el inicio y desarrollo de la guerra civil española.

(1) Trabajo firmado por Enrique González.  Publicado en "El  Militante".


Termino con unas palabras de Felix Morrow, comunista y activista estadounidense, incluidas en su obra Revolución y Contra-Revolución en España . Nueva York: Pioneer Publishers. 1938: 

"Gloriosa, incruenta, pacífica, armoniosa, fue la revolución del 14 de abril de 1931. Dos días antes el pueblo había votado la coalición republicano-socialista en las elecciones municipales; esto fue suficiente para terminar con Alfonso. La república española llegó tan fácilmente... Su advenimiento, sin embargo, fue casi el único hecho incruento conectado con la revolución antes o desde 1931."


Benito Sacaluga.

14 de noviembre de 2014

CARRERO BLANCO, SU PENSAMIENTO POLITICO



El próximo 20 de diciembre se cumplirán 41 años del atentado que acabo con la vida del almirante Carrero Blanco, presidente del Gobierno. Una operación dirigida hacia el centro de la línea de flotación del régimen franquista. Los diarios y cronistas de la época acordaron divulgar una unánime repulsa de la opinión pública hacia el atentado. Se publicó en los diarios que “muchísimas” personas acudieron a la Presidencia del Gobierno para firmar en los pliegos allí colocados, y también que el entierro resultó una demostración de duelo nacional. Nada más lejos de la realidad, si bien los demócratas condenaron la forma en que se produjo la muerte de Carrero, un atentado terrorista, ninguno de ellos tenía motivos para lamentar un magnicidio que suponía una rendija en la puerta blindada del régimen, más aún en plena decadencia física del dictador. Por supuesto el príncipe Juan Carlos encabezó el cortejo fúnebre. 

Las representaciones de países extranjeros en el duelo fueron exiguas: Marcelo Caetano, jefe del gobierno portugués, Gerald Ford, vicepresidente de los Estados Unidos, Wermer Meinhofer, ministro de Asuntos Especiales de la República Federal Alemana, Michel Poniatowski, ministro de Sanidad de Francia, John Davies, ministro de Estado del Reino Unido y el ministro de Estado de Marruecos, Bahinini. En total solo seis países enviaron representantes. Seis altos cargos extranjeros que tuvieron la oportunidad de presenciar como, cuando el cortejo fúnebre llegaba a la Plaza de Gregorio Marañón, la multitud entonó con fuerza el “Cara al Sol”.

El Régimen no abandonó a la familia de Carrero, por Decreto fue ascendido a capitán general a título póstumo. Asimismo, y siguiendo ya algo tradicional, Franco nombró a Carrero Duque de Carrero Blanco, para sí, sus hijos y descendientes.

De los pormenores del atentado, sus autores y la biografía de Carrero Blanco existe más que numerosa información publicada y a través de Internet se pueden obtener todo tipo de datos y opiniones, por tanto me limitaré a exponer a continuación parte de lo declarado públicamente por el almirante, declaraciones que deberían servir para forjar una opinión de su sentir político e ideología. Yo viví los acontecimientos y mi opinión como espectador no cuenta ahora, aunque es fácil de adivinar, sin embargo para aquellos que nacieron en democracia puede que lo que sigue les sea de utilidad para comprender quién era Carrero Blanco, más aún ahora que el Ayuntamiento de Madrid coloca una placa en su honor a causa de su condición de victima de un acto terrorista. (¿?)

En cierta ocasión Carrero Blanco expuso:
“Llevo treinta años junto al caudillo. Es inmenso el privilegio que me ha sido concedido: estar al lado de un hombre que ha hecho por España lo que no se había hecho nunca. Yo he trabajado, simplemente”
Poco más de seis meses ocupó Carrero la presidencia del Gobierno, al presentarse a las Cortes pronunció un discurso político, el que no faltaron sus muestras de adhesión y fidelidad al dictador:
“Soy un hombre totalmente identificado con la obra política del Caudillo, plasmada doctrinalmente en los Principios Fundamentales del Movimiento Nacional y a las Leyes Fundamentales del Reino. Mi lealtad a su persona y a su obra es total, clara y limpia. Sin sombra de ningún íntimo condicionamiento ni mácula de reserva mental alguna. Y como consecuencia lógica de esta identificación mía con la obra política del Caudillo, declaro igualmente mi lealtad, con la misma claridad y la misma limpieza, al Príncipe de España, su sucesor a título de Rey en la Jefatura del Estado. Quiero expresar en primer lugar que recibo de Su Excelencia el Jefe del Estado y Generalísimo Franco la legitimidad política surgida el 18 de julio de 1936 en medio de tantos sacrificios y tantos sufrimientos, tristes, pero necesarios para que nuestra patria encauzase de nuevo su destino. Sobre la base de estas lealtades mi significación política, señores procuradores, está bien clara. Soy un hombre del Movimiento Nacional. Y si entre los hombres del Movimiento, entre la gran masa de españoles que aceptan sus principios que son permanentes e inalterables, y las Leyes que integran nuestro sistema institucional sin reservas mentales de ninguna especie; se admite la posible existencia de matices, sectores, grupos o también lo que se ha dado en llamar “familias políticas”, quiero indicar, igualmente, que estoy con todos en general y con ninguno en particular.”

El diario Arriba, órgano de prensa del Régimen, publicó el día después del atentado una antología del pensamiento político de Carrero Blanco, de la que extraigo algunos párrafos:

Su pensamiento sobre el Movimiento Nacional no podía ser más diáfano:
“El Movimiento nacional tiene como conceptos claves: la unidad, la justicia social y la supeditación al bien común de todos los intereses personales y colectivos. Estos tres conceptos son básicos e irrenunciables. Por ello, todo lo que propenda a la creación de banderías en el seno de la sociedad, atentando a su unidad; todo interés que trate de frenar la marcha hacia la plena justicia social y todo lo que trate de supeditar al bien común a los individualismos, es intrínsecamente malo y debe ser evitado y corregido. La intransigencia es un defecto humano cuando se trata de cosas accesorias; pero es un deber indeclinable cuando lo que está en juego son cuestiones fundamentales. Confundir lo fundamental con lo accesorio es un peligro contra el que hay que estar permanentemente prevenidos”.

Sobre la Guerra Civil provocada por la rebelión militar de su admirado Caudillo nos dice lo siguiente:
“En nuestra guerra de 1936 a 1939 no se ventilaban ni pleitos dinásticos, ni cuestiones de régimen político interno, ni intereses privados ni colectivos de ninguna especie; se trataba simple y llanamente de defender nuestra independencia como nación y nuestra fe como cristianos. Nuestra guerra no fue, pues, una guerra civil; fue una guerra de Liberación y una Cruzada. Fue una guerra de Liberación, pues lo que estaba en juego era nuestra independencia como nación. En cuanto al calificativo de Cruzada, son Cruzadas las luchas en defensa de la fe.”
En relación con la autoridad su concepto era el siguiente:
“La salvaguardia de la justicia, del orden, de la paz interior y la tutela del bien común cumpliendo y haciendo cumplir las leyes, que es la función básica de todo Gobierno, exige el ejercicio de la autoridad, y ellos entraña fortaleza y energía, sobre todo en los momentos actuales del mundo, caracterizados en no pocos aspectos por claros síntomas de crisis de autoridad.”
Sobre la justicia, ante el Consejo Nacional el uno de marzo de 1973, decía:
“Los principios del Movimiento Nacional, igualmente alejados de las concepciones marxistas y capitalistas, imponen el análisis del perfeccionamiento de las estructuras económicas y sociales a la luz de las exigencias de la justicia social en relación con la concepción de la empresa. La lucha contra la inflación, la cada día más perfeccionada distribución de la renta en la comunidad nacional, los problemas de la migración exterior o interior y los de ordenación del territorio, defensa de la naturaleza y calidad de vida.”
Estas palabras, opiniones y manifestaciones, llevadas a cabo por el presidente del Gobierno de una dictadura férrea, tal y como lo fue España desde 1939 y hasta 1976, vienen a representar, a mi modo de ver, la esencia de un fascismo fanático totalmente alejado de la realidad, para otros quizás sigan siendo un ideal y una posición irrenunciable, para otros simplemente un régimen autoritario.

Si repasamos las palabras del presidente Carrero, poco esfuerzo tendremos que hacer para encontrar ciertas similitudes entre su pensamiento y el del actual presidente español, sobre todos si valoramos los conceptos de independencia, unidad, justicia, autoridad y libertad, y más aún si consideramos que al día de hoy la condena del franquismo es un tema inaceptable para el Partido Popular.

Benito Sacaluga



Fuente: "6 magnicidios políticos".E.Comín Colomer. Ed.San Martín. ISBN: 84-714-085-5

13 de noviembre de 2014

EL DESFILE DE RAJOY



Mariano Rajoy no anda, desfila. Lo hace tanto si se dispone a entrar en el Congreso como si se dirige al atril de esas ruedas de prensa a las que tanto teme. Solamente deja el paso marcial si se encuentra al lado de Merkel deambulando por esos bosques gallegos que conducen a lo que dicen es la tumba de un apóstol. Al lado de la canciller germana Rajoy mide sus pasos y ladea su cabeza para oír, que no entender, lo que su jefa, bastón en mano, le va diciendo.

A  mi me da igual que Rajoy desfile, lo que ya no me parece asumible es que pretenda hacernos desfilar a los demás, marcándonos el ritmo de nuestra pobreza mientras nos hace transitar por una senda tortuosa, "un largo y tortuoso camino" que recorremos quejándonos sin esperanza tal y como lo hacia  Paul McCartney en su extraordinaria balada de 1970 cuyos versos hacían presagiar la desaparición de The Beatles.

Dicen que Mariano se dejó barba para ocultar ciertas cicatrices que un accidente le dejó en el rostro, ahora en vez de andar desfila a modo militar para ocultar ese gran complejo de inferioridad que seguramente le nació como consecuencia de las burlas de sus compañeros de colegio, se acentuó mientras vestido de uniforme limpiaba las escaleras de la Capitanía General de Valencia, se agravó a causa de sus largos ratos de escudero leal pasados al lado de Manuel Fraga, se consolidó durante los gobiernos del Guerreo del Antifaz y alcanzó su máxima expresión después de perder dos elecciones generales. Rajoy sigue siendo un acomplejado, pero desde 2011 tiene poder y esto suele ser peligroso en manos de personas vengativas.

Como perfecto acomplejado que es, Rajoy miente con asiduidad , y lo hace sin que se le mueva un solo músculo de la cara, solo algunas veces un casi imperceptible tic le delata, y cuando no miente calla. Mintió a la nación entera en su última campaña electoral y lo ha seguido haciendo a lo largo de tres años de legislatura cuando nos alerta de la indudable recuperación de nuestra economía, su vocación de transparencia, la situación del estado de bienestar, sus inexistentes conocimientos sobre la corrupción generalizada que existe en su partido y tantas otras cosas más incluida su relación con Luis Bárcenas.

Si como todos sabemos, mentir es, más o menos, decir lo contrario de lo que se piensa con la intención de engañar, ayer Rajoy volvió a mentir y además lo hizo con luz, periodistas y cámaras. Decirnos a los españoles que es una persona siempre dispuesta al dialogo, cuando todos sabemos que para Rajoy los diálogos son solo un perfecto instrumento para zanjar a su favor cualquier cuestión imponiendo su poder parlamentario, es lamentable, que se lo diga a los catalanes ya es de traca. Solo cuando el dialogo con otros se hace imprescindible, vital, es cuando Rajoy lo promueve, digamos con cierto grado mínimo de humildad, tal y como es el caso de las instrucciones que ha dado a sus barones para que acerquen posiciones con otros partidos políticos para frenar a Podemos, a esos "frikis" como los calificó su gurú Arriola. Si en 2011 la presidencia del gobierno hubiese dependido de CiU, Rajoy no solo habría dialogado con Artur Más de lo que este último hubiese querido, incluso lo habría hecho sobre la celebración de un referéndum no vinculante, de apoyos del PP en la reforma de la Constitución y hasta de la posibilidad de construir un túnel secreto desde la Cerdaña catalana hasta el aparcamiento subterráneo de algún banco andorrano.

Cada comparecencia pública es para Rajoy algo muy desagradable, no digamos ya si es ante periodistas de cuerda diferente a la suya y cabe la posibilidad de que sea preguntado. Se le nota. La altanería con que se comporta y la desfachatez que abunda en sus comunicados, respuestas y silencios nos hace pensar que en lugar de estar ante los informadores de los españoles está en el Congreso enfrentándose dialécticamente con el navarro Sabino Cuadra. Rajoy no tiene carisma, yo diría que tampoco una educación esmerada ni respeto al rival, que no se lo tiene a los españoles está fuera de toda duda, ya sean estos castellanos, catalanes o los descendientes de los fenicios, quien engaña no respeta y Rajoy nos engañó a todos con un programa electoral que sabía que no iba a cumplir y con el anuncio de una debacle general que solo él podía evitar. Luego tras ser elegido no cumplió sus promesas por escrito y tampoco evitó la debacle, fue el Banco Central Europeo quien puso los medios para reducir nuestra prima de riesgo y el dinero para sanear los bancos y cajas de sus amigos financieros y después de tres años la debacle sigue, los niveles de paro, pobreza y descontento ciudadano con todas las instituciones del estado siguen marcando récords históricos por mucho que desde el gobierno se manipulen los datos y las estadísticas. Cualquier día nos dirán, sin pestañear, que la situación en general de España es infinitamente mejor que la que había en 1938 y que por tanto vamos en el camino correcto.

Rajoy no conecta con los ciudadanos, ni lo intenta a pesar de que después de como nos ha machacado al menos debería intentar disimular su despotismo. Claro que esto a su electorado fiel no le importa lo más mínimo, lejos de criticar su falta de sensibilidad aplauden su vocación de ordeno y mando y algunos hasta verían con buenos ojos que la Legión acampase en Monjuit. Ante esta posibilidad Rajoy nos dice que ha actuado con proporcionalidad, cuando la realidad es que no tiene ningún motivo para invadir Cataluña, ni para tomarla policialmente, ni para destituir a su Gobierno, ni tan siquiera para llevar ante los tribunales a sus gobernantes por haber propiciado y organizado entre los catalanes todos el ejercicio del derecho al voto libre y pacíficamente, sea lo que sea aquello que sea sometido a la soberanía popular. Por no tener no tiene ni derecho a dividir a la sociedad catalana entre independentistas y catalanes, tal y como hizo ayer en su impresentable rueda de prensa, poniendo de manifiesto tanto su falta total de sensibilidad hacia Cataluña, como su desconocimiento de algo tal elemental como es que el todo incluye a las partes que lo componen.

Todo lo anterior, por supuesto, expresado precedido de ese "presuntamente" a que el miedo obliga.



Benito Sacaluga.



11 de noviembre de 2014

EXTREMA IZQUIERDA




Es habitual que el calificativo de “extrema izquierda” se utilice como peyorativo, sobre todo si se trata de descalificar al adversario político desde la derecha, el centro o la socialdemocracia. Así, el término se intenta asociar con el caos del capitalismo y posiciones radicales revolucionarias en defensa de las clases obreras. Visto así y con simplicidad, parece lógico suponer que las clases obreras y sobretodo las más desfavorecidas no deberían tener nada que objetar al hecho de que a una formación política o a un colectivo determinado se le califique de extrema izquierda, más bien al contrario las clases trabajadoras deberían aplaudir su existencia. El término no es ni mucho menos nuevo, fue acuñado en 1789 durante la Revolución Francesa para calificar así a los Jacobinos por su compromiso con la defensa a ultranza de las clases más pobres de la sociedad, por exigir la igualdad social, un grupo politico republicano que también hubo de soportar su particular y falsa leyenda negra, pero que a la postre fueron el punto de partida de los partidos republicanos que promovieron la Segunda y la Tercera República Francesa y hasta las Constituciones de algunas Repúblicas instauradas en el siglo XX.

Según Norberto Bobbio, reconocido jurista, filosofo y politólogo italiano, antifascista y socialista, alejado del comunismo totalitario:
La extrema izquierda promueve el igualitarismo pleno y por tanto se opone fuertemente a la estratificación social, todo ello de la mano del principio de legalidad, la limitación y separación de poderes junto con la oposición frontal al autoritarismo sea cual sea la ideología de quien lo practicase
Según Bobbio, sin derechos del hombre reconocidos y protegidos no hay democracia, considerando así que la democracia es la sociedad de los ciudadanos, de su conjunto, y que  los súbditos solo se convierten en ciudadanos cuando les son reconocidos algunos derechos fundamentales. Si nos atenemos a la postura de Bobbio y a la precaria situación actual de falta respeto a los derechos fundamentales de los españoles, es fácil concluir que en España no se disfruta de una democracia plena. Si a esto añadimos el neoliberalismo reinante, cuya concepción de la libertad se basa en la ausencia de interferencias, esa democracia, entendida como el poder de la sociedad para darse normas a si misma y permitirse no obedecer otras diferentes a las que se ha dado, está devaluada en lo principal a causa de cierta ausencia de libertades.

Estos Derechos fundamentales, que en el caso de España están recogidos en el Capitulo Segundo de la Constitución de 1978 a lo largo de dieciséis artículos, han sido y están cotidianamente ignorados, manipulados o condicionados por intereses económicos, cuando no directamente eliminados como es el caso de la modificación del articulo 135 de la Constitución pactada entre PSOE y PP, esta y muchas más tropelías son la causa de la penosa situación de la política española en la actualidad, del deterioro de la calidad vida de los españoles y de la pobreza de muchos, también del germen que ha provocado la aparición y ascenso de Podemos, organización a la que interesadamente desde el resto de formaciones políticas, con la única excepción de los comunistas, viene calificándose como la expresión más radical de la extrema izquierda.

Tampoco dudan los partidos que en España se han alternado en el poder, en establecer similitudes entre Podemos y aquellos grupos armados considerados como de extrema izquierda por la dictadura franquista, como es el caso de ETA y GRAPO, organizaciones terroristas más bien encaminadas al independentismo en el caso de ETA y al antifascismo en el caso del GRAPO, pero que a mi juicio poco tienen que ver con los objetivos de la extrema izquierda si admitimos que estos son, o deberían ser, el igualitarismo social pleno. Por otro lado existe una gran diferencia entre la extrema izquierda y la extrema izquierda radical, grupo este último en el que los defensores del bipartidismo incluyen a Podemos, olvidando que históricamente los izquierdistas radicales rechazan el camino democrático para la consecución de los cambios sociales, acudiendo a la revolución y hasta a la lucha armada para lograrlos y que sin embargo la extrema izquierda lucha por los cambios en el terreno estrictamente democrático, como sería el caso de Podemos si como el bipartidismo pretende se les considera de extrema izquierda, consideración con la que no puedo estar de acuerdo, limitándome a encuadrarles como una fuerza política de izquierda sin complejos, y sin más ataduras que aquellas que la actual Constitución y las leyes le exige.

Si nos atenemos a la posición de la izquierda española y el deterioro en intención de voto que está sufriendo como consecuencia de la irrupción de Podemos, este es la consecuencia de muchos años de indefinición y de la división, ya crónica, entre sus diversas facciones. Es evidente que no han sabido adaptarse a la realidad, "han dejado de hacer", ellos mismos lo reconocen ahora, y esto les a conducido a la exigua intención de voto actual que se les atribuye, estratosfericamente alejada de la que en el año 1996 se otorgó a la Izquierda Unida liderada por Julio Anguita: el 10% de los votos y 21 escaños en el Congreso. Un Julio Anguita que en septiembre de 1997 anunciaba que iban a defender una España republicana y federal, dejando además claro que su partido sólo había aceptado la monarquía de forma temporal. Dejó la secretaria general (1998) durante el XV Congreso del PCE, pidiendo a los militantes comunistas que reivindicasen los principios del anticapitalismo, una posición antisistema y la lucha por una sociedad igualitaria. Equiparó en lo político al PSOE y al PP y llamó a rebato a la militancia para recuperar la lucha en la calle. Cuando finalizó su actividad como diputado renunció a la pensión de jubilación que como ex diputado le correspondía y admitió la de maestro de escuela, su primera profesión. Yo ahora pregunto: ¿Existen muchas diferencias entre lo ambicionado por Anguita y lo que pretende Podemos? ¿Puede considerarse a Julio Anguita y a IU como pertenecientes a la extrema izquierda o a la extrema izquierda radical? ¿Lo han hecho, les han acusado de ello alguna vez el PP o el PSOE? Quizás para responder a estas preguntas debamos también preguntarnos que es lo que entendemos por izquierda política a secas, sin matices y sin descafeinar.

Anguita no fue escuchado por los nuevos dirigentes del partido, Francisco Frutos primero y Gaspar Llamazares después llevaron al partido a conseguir tan solo dos diputados en las elecciones de 2008, posiblemente nunca leyeron a Rowland Rose, nunca leyeron su libro ¿Quién se ha comido mi queso? Ahora tratan de aproximarse a Podemos, o eso o seguir su interminable travesía por el desierto creo que son sus únicas opciones. Rafael Monereo (1) acaba de decir refiriéndose a Podemos: "Alguien está haciendo nuestro proyecto más allá de nosotros", y tiene razón. Continua Monereo diciéndonos:
"Hay una parte que no se cree que podamos ser una fuerza para gobernar. El problema que tenemos es que ha desaparecido lo que Julio Anguita llamaba “la alternativa” : la capacidad de construir una fuerza para gobernar. Dentro de IU hay otra lógica, la de ayudar al PSOE a cambiar el país. No es teoría: es lo que se está haciendo en Andalucía. Es un desastre" 
Cayo Lara va a lo suyo y solo algunos jóvenes militantes mediáticos como Alberto Garzón o Tania Sánchez son capaces de sembrar ilusión entre las clases trabajadoras y el ascenso de IU finalmente se producirá, pero el tirón de Podemos les complica en extremo la labor, el ascenso será insuficiente, casi podríamos decir que "llegan tarde", espero y deseo que no sea así.

La República y los republicanos como siempre expectantes a la fuerza. Muchos, sin darse cuenta de que Podemos puede que sea la única herramienta a mano para intentar que España sea otra vez republicana, ponen piedras en su camino. Todos saben que con el bipartidismo disfrutado por PP y PSOE la República nunca llegará, pero algunos no quieren ver la realidad y esta es que gracias a Podemos el bipartidismo agoniza. Si el PCE “tragó” con una transición trampa con tal de que la democracia les permitiese intentar cambiar el estado de las cosas, poco debería costarle a IU, otras fuerzas de izquierdas y asociaciones republicanas "colaborar" con Podemos para que la República, verdadera solución a los problemas de los españoles, se reinstaure. Sin embargo se siguen llevando a cabo planteamientos muy cortoplacistas y excesivamente reivindicativos de las posiciones de cada fuerza, en lugar de diseñar una hoja de ruta, una estrategia para que el republicanismo triunfe, haciendo así bueno aquello de que más vale un buen pacto que un posible mal pleito. No se trata de ser accidentalistas, tampoco oportunistas, tampoco de renunciar a nada para siempre, se trata de ser prácticos.

Desde los ámbitos republicanos se critica a Podemos por la ausencia en sus "ofertas" de una clara disposición a la reinstauración republicana, también lo hace sutilmente Alberto Garzón en este tema y en los aspectos programáticos y de prioridades, y se hace a pesar de las manifestaciones efectuadas por los representantes de Podemos en el sentido de que son contrarios a que la jefatura del estado recaiga obligatoriamente en los miembros de una dinastía y de que su programa está en proceso de elaboración.  La negación de la monarquía por parte de la formación que lidera Pablo Iglesias, a mi modo de ver, debería dejar claro a los ojos de los demás su vocación antimonárquica, es más, no concibo la permanencia de Podemos en el seno de una monarquía por muy constitucional que esta sea.

Según Monereo: 
"España está viviendo una crisis de cultura, de régimen, muy profunda. Cuando ocurre algo así, hay dos grandes bloques: los bloques del sistema y los antisistema. Las fuerzas de la restauración, que están apoyando a los que tradicionalmente han ostentado el poder, y las que estamos por una ruptura democrática. Las fuerzas que estamos por un proceso constituyente somos parte de la fuerza antisistema. Tenemos que trascendernos a nosotros mismos. Podemos e IU son complementarias, no antagónicas. El PSOE e IU no son complementarias porque estamos en las dos orillas de una confrontación política. Podemos tiene cosas que no tenemos y nosotros tenemos cosas que ellos no tienen".

Todo lo anterior unido a la absoluta responsabilidad cívica que exigen tanto Podemos como IU, poniendo el acento en la necesaria  indignación y lucha contra las prevaricaciones, discriminaciones, corrupción, arrogancia y hasta vulgaridad con que los actuales políticos nos obsequian día a día, junto a su absoluta convicción de que no se puede vivir dignamente en una sociedad corrupta, debería servir para despejar muchas dudas y asumir el correr ciertos riesgos controlados... por parte de las dos formaciones. Si calculan bien sus posibilidades futuras llegarían a la conclusión de que entre ambas formaciones podrían conseguir una mayoría en el Congreso, y esto es fundamental para los intereses de los republicanos.


Benito Sacaluga.


Imagen: www. tiemposcanallas.com
(1) Entrevista de Rafael Monereo  para www.lamarea.com (10.11.2014)

10 de noviembre de 2014

EL PROBLEMA DE LA REPÚBLICA ESPAÑOLA ANTE LA SOCIEDAD DE NACIONES (1937)




Alvarez del Vayo (con gafas) con miembros
del Comité de No Intervención
En septiembre de 1937 Julio Álvarez del Vayo, Ministro de Estado de la República, pronuncia ante la Comisión Política de la Asamblea de la Sociedad de Naciones un enérgico discurso sobre las reivindicaciones reiteradamente exigidas por la República Española, en relación con la ayuda que alemanes e italianos venían  prestando al los sublevados franquistas incumpliendo reiteradamente los pactos del Comité de No Intervención suscrito en agosto de 1936.

Álvarez del Vayo abrió el debate recordando las proposiciones formuladas anteriormente por el doctor Negrín. La mayor parte de su intervención la dedicó a demostrar la designación del agresor. Resaltó que el gobierno español había denunciado repetidas veces los actos de agresión de Italia y Alemania, vulnerando el Pacto de No Intervención. Reiteró las palabras de Negrín sobre la preparación de Italia para enviar a España efectivos superiores a los que ya tenían y preguntó: 

¿Qué va a hacer el Consejo? ¿Va a contentarse con deplorar los hechos y exhortar al Comité de Londres? La resolución del Consejo a favor de la retirada de combatientes extranjeros es excelente, pero tropieza con los procedimientos dilatorios de los estados interesados. En España no existe más gobierno que el que yo represento y nos entenderíamos mejor si en lugar de hablar constantemente de Valencia y Salamanca (1) se hablara de España, Alemania e Italia.

A continuación pasó a demostrar la premeditación de las actividades ítalo-germanas en España. Protesta enérgicamente contra la política de No Intervención y dice que ella ha costado a la España republicana mucha sangre. Plantea a Francia e Inglaterra la cuestión exacta:

En vista de la constante violación del acuerdo de No Intervención, en vista de que este acuerdo no puede impedir la invasión de España por las tropas extranjeras ¿continúan considerando Francia e Inglaterra que aquel debe seguir siendo la ley internacional aplicable en España? En definitiva las proposiciones españolas se reducen a esto: Es necesario después de la desaparición del acuerdo de No Intervención volver a la ley internacional, esto la asamblea no lo puede dejar de hacer. El Gobierno español no pide ni más ni menos. O la Asamblea se identifica con los agresores o reconoce que el Acuerdo de No Intervención es una ficción y entonces habrá de decidirse por el restablecimiento de la ley internacional, a favor de España.

En un momento de si discurso Álvarez del Vayo dijo:

Ni Alemania, ni Italia ni las dos juntas se atreverán hoy a provocar una guerra europea si la voluntad común de los países democráticos, decididos a mantener la paz, se manifiesta a tiempo. Dentro de uno o dos años será demasiado tarde. Los que mejor lo saben son naturalmente los mismos culpables de la perturbación. Por esto redoblan sus esfuerzos a fin de intimidar a los que no tolerarían nunca tantas contemplaciones si no temieran que una política más enérgica de sus propios gobiernos pudiese obligarlos a ir ellos mismos a la línea de fuego. Si se dejan que las cosas sigan su curso como hasta ahora la opinión pública de los países pacíficos y democráticos se levantará en breve con cólera contra los que la condenaron a la impotencia y a la humillación por haber carecido de la clarividencia o del valor de ver, tras la amenaza de una guerra general constantemente explotada por los estados totalitarios y eje verdadero de toda su política exterior, el más gigantesco chantaje que la historia haya conocido nunca.

La Sociedad de Naciones, se desentendió e hizo caso omiso de las quejas del Gobierno de la República. Ésta, por su parte, comenzó a recibir material de guerra de la Unión Soviética a partir del mes siguiente. Si la Sociedad de Naciones, principalmente con la intervención de Francia e Inglaterra, hubieran impedido la intervención de nazis y fascistas en la guerra, una intervención que empezó a diseñarse antes de la rebelión del 18 de julio, las fuerzas rebeldes de Franco habrían sido derrotadas antes de finalizar 1936. Ni Francia ni Inglaterra querían enfrentamientos con Alemania ni con Italia, el destino quiso que tres años más tarde Francia fuese invadida y ocupada por el ejercito nazi e Inglaterra semidestruida por los bombardeos de la Luftwaffe y los cohetes V2 de Wernher von Braun lanzados desde las costas francesas. Franceses e ingleses si consiguieron ayuda internacional para liberar sus territorios del fascismo, una ayuda que ellos negaron a la República Española.



Benito Sacaluga



Fuente: Cartagena Nueva

(1) En la fecha del discurso y desde el siete de noviembre de 1936 hasta el treinta y uno de octubre de 1937 el Gobierno de la República estaba instalado en Valencia  y el Palacio Episcopal de Salamanca era la sede  del Cuartel General de Franco desde el cinco de octubre de 1936. 

7 de noviembre de 2014

MANIOBRAS ORQUESTALES CONTRA LA CORRUPCIÓN.




Últimamente todos los días sale a la palestra algún político para recitarnos su particular lista de medidas para eliminar la corrupción entre sus compañeros de profesión, si, de profesión. Ahora cuando la lista de políticos imputados sobrepasa la cifra de 1.900 parece que todos sabían como evitar la corrupción, pero callaban, miraban para otro lado desde 1978. Unos proponen seis medidas, otros cincuenta y todos reclaman consenso. A mi esto me huele a una especie de indulto general, algo así como a borrón y cuenta nueva.

Lo curioso, y lo tremendo, del caso es que la inmensa mayoría de las medidas propuestas van en la dirección de castigar con más fuerza la corrupción y no en evitar que se produzca. Como siempre van a lo inmediato, a lo electoral en lugar de a lo efectivo, que sería la educación de la sociedad para que esta se convirtiese en un muro infranqueable ante cualquier intento de corruptela política o privada. Hasta hay algún político que propone la creación de una oficina antifraude, propuesta que no estaría mal si no fuera porque sería necesario crear una en cada ministerio, en cada ayuntamiento y en cada parroquia. Dentro de poco nos anunciaran la creación de una comisión parlamentaria dedicada a la gestión de una Brainstorming sobre el tema.

Resulta sorprendente escuchar a algunos políticos proponer que no puedan ir imputados en las listas electorales, cuando al mismo tiempo mantienen en puestos públicos a cientos de colegas inmersos en causas de corrupción, con la escusa de que aún no están imputados, y también a otros que ya lo están hasta por partida triple; aquí no hay presunción de inocencia que valga, aquí lo que hay es presunción de culpabilidad. Más sorprendente aún resulta si tenemos en cuenta que por lo general los imputados suelen ser condenados a no ser que alguna trampa jurídica o error procesal lo evite. El colmo de la sorpresa llega cuando la entrada en prisión de los condenados se demora tanto o más que el proceso judicial que los condenó y además las penas no se cumplen íntegramente y en las mismas condiciones que los presos comunes soportan, unos presos comunes que mañana podemos ser cualquiera de nosotros si el destino lo quiere.

La solución es educar a la sociedad, hacerla ver que todos sus integrantes deben rechazar la corrupción sea cual sea su nivel y ámbito, esta es una tarea compleja y larga en el tiempo pero algún día tiene ser el de su inicio. Lo de "Hacienda somo todos" además de una mentira ha resultado una frase inútil. Resulta complicado apartarse de las corruptelas o actuaciones evasivas ante el fisco cuando vemos que otros eluden impuestos de forma totalmente legal, gracias a disfrutar de situaciones de privilegio económico. No puede ser que un trabajador soporte una carga fiscal superior al 30% cuando existen empresas que liquidan al 3,50% sus beneficios. Esta desigualdad invita al fraude y además sin ningún tipo de remordimiento o sentimiento de culpa. Las amnistías fiscales deben desaparecer, solo los ricos se benefician de ellas y somos todos los que soportamos los impuestos perdonados.

Por otro lado hay cosas que deben cambiar de inmediato. Las actuaciones corruptas deben ser consideradas delitos, independientemente del importe robado o defraudado e independientemente del tipo de beneficio obtenido. Al igual que ocurre en el caso de las sociedades mercantiles, las direcciones de los partidos políticos y sindicatos deben ser susceptibles de la exigencia para ellas de responsabilidades penales. La financiación ilegal de los partidos deber ser considera delito. Los aforamientos deben desaparecer en su totalidad. Las penas para estos delitos deben ser ejemplares, el poder judicial, fiscalía incluida, debe ser absolutamente independiente, los indultos por estas condenas han de ser eliminados y las listas electorales deben ser abiertas. Yo con esto me conformaría. Parece fácil y además lo es, solo falta voluntad política, otra cosa es que nuestros políticos estén dispuestos a tirar piedras sobre su propio tejado, cosa que dudo, desde luego ni el PSOE, ni el PP, ni CiU lo harán.

En el plano meramente administrativo se hace necesaria una modificación de la Ley de Contratos del Sector Público que impida su aplicación inadecuada, establecer nuevos y rigurosos mecanismos de control de las Ofertas Técnicas y Económicas y ampliar la intervención de la Abogacía del Estado en la tramitación y adjudicación de los Concursos Públicos. La tan socorrida tramitación sin publicidad debe ser eliminada de raíz, sea cual sea el importe de la obra o servicio a adjudicar.

Dejémonos de cuentos, más aún si sus autores están inmersos en incontables casos de corrupción, ellos no están autorizados para sentar las bases de la lucha contra la corrupción, sus actuales maniobras son netamente electoralistas y además llegan tarde. Tampoco caigamos en la trampa que nos tienden manifestando que la corrupción es exclusivamente de los políticos, también lo es de los partidos, existen casos que así lo demuestran y casos que lo demostrarán.

Un país en el que, como en España, monarquía, partidos políticos, sindicatos, financieros, organizaciones empresariales e incluso miembros de la judicatura están implicados en casos de corrupción es un país en manos de delincuentes, un país a la deriva en el que el Estado de Derecho es solo una inalcanzable ilusión, y así llevamos desde 1978, del franquismo y las monarquías que lo precedieron mejor no hablar.


Benito Sacaluga.



6 de noviembre de 2014

EL GENERAL FANJUL Y LA REPÚBLICA.





Fanjul ante el Tribunal Supremo
Joaquín Fanjul Goñi, excombatiente en la guerra de Independencia Cubana (1895-1898), fundador de Unión Militar Española, ascendido a general de brigada por el dictador Primo de Rivera, comandante en 1935 de la VI División Orgánica (Burgos), Subsecretario del Ministro de la Guerra, José María Gil-Robles, General jefe de la Comandancia General de Canarias, diputado por Cuenca, tras el triunfo del Frente Popular fue cesado según el Dictamen de la Comisión de Actas, quedando sin mando de tropa y destinado forzoso en Madrid, no dudo en alienarse con los militares rebeldes para conspirar contra la República y ponerse de inmediato a las ordenes del “director”, el general Emilio Mola.

El 19 de julio de 1936 tomó el mando en el Cuartel de la Montaña de Madrid. Recuperado el cuartel por las milicias republicanas, fue detenido y encarcelado. La República había capturado con vida al máximo responsable de la conspiración en Madrid, para él se exigía la pena máxima del código militar del ejército por Rebelión y Traición Se le juzga por rebelión militar el 15 de agosto de 1936, resultando condenado a muerte y fusilado dos días más tarde.

La llegada de Fanjul al Cuartel de la Montaña tiene lugar a las doce y media de la mañana del día 19, vistiendo de paisano, procedió a tomar inmediatamente el mando, arengando a los allí encerrados, una vez que hubo desarmado y arrestado a todos los soldados y mandos contrarios a la rebelión militar, al Alzamiento según los fascistas. Más tarde, Fanjul redactó el bando de guerra que debería leerse por la calles de Madrid, declarando el estado de guerra. Al no tener lugar la salida de las tropas, el bando, redactado y compuesto en la imprenta del cuartel, quedó inédito, los madrileños nunca tuvieron que leerlo. Su texto era el siguiente:

El Ejercito español, dispuesto a salvar a España de la ignominia y dispuesto a que no sigan gobernando bandas de asesinos ni organizaciones internacionales, toma por plazo breve la dirección política de España, con el exclusivo objeto de mantener el orden público y el respeto a la propiedad y a las personas. Para la eficacia de este propósito, yo, general de División, tomo el mando de la Primera orgánica del Ejército y 


ORDENO Y MANDO:


Artículo 1º. Queda declarado el estado de guerra en todas las provincias de Castilla la Nueva, dependiendo de mi autoridad todas las fuerzas armadas y todos los organismos políticos y administrativos del Estado. 
Artículo 2º. Se prohíbe la formación y circulación de grupos de más de tres personas, los cuales serán disueltos por la fuerza si se resistieran a la primera intimación. 
Artículo 3º. Serán considerados como rebeldes o sediciosos los que traben combate con la fuerza pública y cuantos, uniformados o sin uniforme, lleven armas.
Los porteros serán considerados como autores de auxilio a la rebelión cuando hayan permitido la entrada en las fincas a personas que hayan realizado acto de agresión a la fuerza pública. 
Artículo 4º. Queda prohibida la publicación de todos los periódicos y revistas, de cualquier clase que sean, necesitando para aquella permiso expreso mío. Las radios no publicaran más noticias que las que ordene  mi autoridad, y al principio y al fin de sus emisiones transmitirán la Canción del Soldado. 
Artículo 5º. Todos los delitos contra las personas, contra la propiedad o la fuerza pública, cualquiera que sea la calidad de quien los cometa, estará sometido a los preceptos del Código de Justicia Militar de 1930, considerándose como delitos de lesa patria y juzgados en juicio sumarísimo. 
Artículo 6º. Se constituirá en esta División, con carácter permanente, un Consejo de Guerra para juzgar y condenar  a quienes realicen actos de los indicados, y a los que no han sentido en el fondo de su alma el santo estímulo de la defensa de España. 
Artículo 7º. Quedan prohibidas todas las reuniones, mítines, conferencias, manifestaciones públicas y juntas generales que no reciban autorización expresa de mi autoridad. 
Artículo 8º. Quedan disueltos todos los Sindicatos marxistas, que serán clausurados, incautándose el Gobierno de la documentación. 
Artículo 9º. Se declaran incautados y a mi disposición todos los automóviles de carga, viajeros y particulares; motocicletas y vehículos de todas clases, quedando prohibida toda circulación rodada en el interior de las poblaciones y en las carreteras mientras los conductores no se provean de la licencia especial desde las diez de la noche, solo circulará la fuerza pública. 
Artículo 10º. Las fuerzas de Policía y demás cuerpos dependientes de la Dirección General de Seguridad serán consideradas como fuerzas del Ejército, poniéndose a mis órdenes. 
Para evitar un día de luto al pueblo de Madrid, espero que todos colaboraran a la obra de patriotismo que inicia el Ejército, quien no sale de sus cuarteles combatiendo a ningún régimen sino a los hombres causantes de la situación actual, que lo han deshonrado. 
Exhorto a todos los obreros a que mantengan una actitud patriótica de acatamiento, porque este movimiento tiende, en primer término, a librarlos de la dictadura de los hombres que les rigen, y que les están sumiendo en la mayor miseria. ¡Tened presente, obreros españoles, que el Ejército, cuya masa sale de vuestras filas y por cuyas venas corre vuestra sangre, no os abandonará en la obra de justicia que hay que realizar! 
¡Viva España!  ¡Viva la República!  ¡Viva el Ejército! 
Joaquín Fanjul

El vitor a la República parece extraño. Más la rebelión militar comenzó con la bandera tricolor, hasta que en agosto fue adoptada la bicolor, que ya habían lucido por su cuenta los requetés de Navarra. El general Orgaz, encargado del mando en Canarias, se dirigió a los isleños vitoreando a la República -20 de julio de 1936-, y añadió que ese vítor, con otro dedicado a España, debían sustituir a los considerados antipatrióticos; es decir, desde los nacionalistas –Vasconia y Cataluña- hasta los marxistas y anarcosindicalistas. En La Gaceta de África -20 de julio de 1936- , al informar sobre la toma de posesión del mando en el Protectorado por el general Franco, vuelven a aparecer en el radiograma literal transmitido desde Tetuán sendos vítores a España y a la República. 

El bando de Fanjul puede ser considerado como clásico en lo que se refiere a las disposiciones ordenadas, sin embargo contiene expresiones, amenazas y soflamas que solo pueden ser producto del fanatismo más exacerbado unido a una posición netamente fascista y manipuladora. El contenido del Artículo 10º vino a dar cuerpo e inspirar todos y cada uno de los discursos pronunciados durante la dictadura. La calificación del Frente Popular de bandas de asesinos, incluida en el preámbulo del bando, siempre formó parte inseparable de la historia escrita por los franquistas.

A pesar del tiempo transcurrido y de lo dispuesto en la Ley de Memoria Histórica, Madrid sigue teniendo una avenida con el nombre del General Fanjul, del general que la quiso someter por la fuerza de las armas.

Benito Sacaluga.


Imagen: Madrid: rompeolas de todas las batallas.
Fuentes: La Guerra civil en Madrid. Matilde Vázquez y Javier Valero. Ediciones Giner. (1978) y Madrid, julio/36. Maximiano García Venero.Ediciones Tebas (1973)