28 de enero de 2016

LAS REUNIONES DEL MONARCA





En pleno siglo XXI causa estupor y asombro tener que asistir a meras componendas protocolarias cuyo único fin es tratar de justificar la existencia de una monarquía en España.

Han transcurrido casi 40 días desde que se celebraron las elecciones generales y los españoles aún no sabemos que partido o partidos politicos van a asumir la funciones de gobierno. Cuarenta días desperdiciados a la espera de que un rey sin experiencia, ni atribuciones para la toma de decisiones, se reúna en su palacio con aquellos líderes políticos que han tenido a bien acudir a la real cita. Un rey al que el partido más votado en las últimas elecciones ha dejado a la altura del betún al negarse a aceptar la proposición real de someterse a un debate de investidura en el Congreso, en una institución donde si hay atribuciones para la toma de decisiones y que en definitiva es quien tiene la última palabra para elegir a un presidente del Gobierno. Rajoy no está hecho para el debate politico, Rajoy solo debate si tiene las garantías de que va a salir victorioso.

Pretendemos vivir en una democracia parlamentaria y sin embargo andamos mareando la perdiz en las alfombras de los palacios mientras que los problemas del pueblo llano quedan aparcados en la cuneta de lo secundario.

El rey no elige a nadie, solo propone y además debe contar con la aquiescencia del propuesto. El rey reina pero no gobierna, dicen. Yo me pregunto que significa reinar en las condiciones en que lo hace Felipe VI. Todo queda limitado a leer los discursos que le escriben, entregar premios, presidir desfiles militares y si acaso inaugurar algo. Ni siquiera es garante de la unidad de España como muchos proclaman, Cataluña es un buen ejemplo de ello.

Estamos ahora ante una nueva ronda de contactos, nuevas reuniones en La Zarzuela para reescribir un sainete aburrido. Una duda me asalta: ¿Será capaz Felipe VI de volver a proponer a Mariano Rajoy para la presidencia del Gobierno después de lo sucedido en la Comunidad Valenciana?

Al final de todo este culebrón entorno a la investidura de un presidente para el Gobierno, será el presidente de las Cortes quien decida en el caso de que ningún líder politico acepte someterse a un debate de investidura. A López le quedan solo dos opciones razonables, una y ante la ausencia de candidatos declarar negativa la investidura y poner en marcha el reloj para que dentro de dos meses se convoquen nuevas elecciones, otra convocar las elecciones ya. En ninguna de las dos opciones intervendrá el rey, ni por activa ni por pasiva.

En cualquier caso el rey seguirá disfrutando de sus privilegios sin haber aportado nada, solo habrá servido de fachada para una democracia imperfecta. Él no está sujeto a elecciones, lo haga bien, lo haga mal o no haga absolutamente nada. Seguirá siendo el placebo para los nostálgicos de una forma de Estado que nunca debió volver a instaurarse en nuestro país y menos aún para cumplir los deseos de un dictador sanguinario.



Benito Sacaluga


24 de enero de 2016

CORCUERA Y ORTEGA, CON PERDÓN




José Luis Corcuera en 1976, una vez que el dictador criaba malvas en el Valle de los Caídos, dejó su puesto de trabajo para integrarse activamente en la UGT, pasó posteriormente, en 1988,  a ser Secretario de Política Institucional del PSOE, puesto que cambió en ese mismo año por el de ministro de Interior sucediendo a José Barrionuevo, tras ser este último condenado por la Sala Segunda del Tribunal Supremo a diez años de prisión y doce de inhabilitación absoluta por el secuestro del ciudadano hispano-francés Segundo Marey, reivindicado por la organización terrorista GAL, y por el delito de malversación de caudales públicos, finalmente indultado solo pasó tres meses en prisión. 

La etapa de Corcuera al frente del Ministerio de Interior acabó en 1993 a consecuencia de su controvertida Ley de Seguridad Ciudadana, más conocida como "Ley de la patada en la puerta", una ley represora de las libertades cuyo artículo 21 declaró nulo el Tribunal Constitucional. Una ley a la que, estando todavía en proyecto, Julio Anguita  calificó como continente de rasgos indicadores de la vuelta a un régimen autoritario. El mismo Corcuera que, siendo ya exministro, intentó acceder al recinto de la sevillana feria de Abril con su flamante coche oficial, chófer y escoltas, y que al serle impedido el paso por la policía municipal le espetó al agente eso tan español de " Tu no sabes con quién estás hablando muñeco" 

Desde 1993 no se le conoce al Sr.Corcuera ninguna actividad profesional, tampoco iniciativas de relevancia en el PSOE. Actualmente está felizmente jubilado recibiendo una pensión inalcanzable para la mayoría de los españoles gracias a su etapa como Diputado en las Cortes Generales por Vizcaya y Burgos y a su puesto de ministro nombrado a dedo por Gonzalez.

Nada, absolutamente nada, motivaría hoy en día escribir una sola línea sobre José Luis Corcuera relacionada con la actualidad política y mucho me temo que sobre ninguna otra cuestión, no obstante sus apariciones en la cadena de la televisión de los obispos (13tV), actual estandarte mediático superviviente del nacionalcatolicismo, y los aplausos efusivos que el otrora sindicalista cosecha de sus contertulios, lo más granado de la extrema derecha española, han devuelto a Corcuera a gozar, lamentablemente, de una efímera y cutre relevancia mediática.

Ver a este individuo despotricar en contra del PSOE, de su directiva, de sus militantes y de sus bases, al mismo tiempo que defiende a ultranza una coalición con el Partido Popular provoca hilaridad y pena al mismo tiempo. No digamos ya de sus continuos insultos a las formaciones políticas emergentes ubicadas en la izquierda española. Todo un espectáculo deprimente adornado por lo que nunca debe ser manifestado por una persona que se atribuye la etiqueta de socialista, además de hacer el caldo gordo a los propósitos de un canal de televisión cuyos únicos intereses son la defensa a ultranza de la Monarquía, de la Iglesia Católica, del Partido Popular y de Vox.

La hilaridad llega a su punto álgido cuando Corcuera se pone a la labor de citar a Ortega y Gasset, personaje con mayúsculas al que dice leer mucho últimamente, aunque no parece que haya entendido la esencia de su pensamiento. Corcuera carece de perspectiva, está anclado en su yo antiguo y sus afanes mediocres, situación que le sitúa en las antípodas de Ortega, extremo este que choca frontalmente con el perspectivismo del ilustre filósofo. Si para Ortega la perspectiva es la forma que el individuo debe adoptar ante la realidad, Corcuera cae crónicamente en la subjetividad afanándose en hacer ley universal su ya caduca realidad. Si Ortega nos enseña que no se debe prescindir de las peculiaridades de cada sujeto, Corcuera no solo desprecia estas peculiaridades, también a los sujetos que las defienden atacándolos ferozmente desde su incomoda verdad absoluta, olvidando, como mantenía Ortega, que la sociedad no es solo una cosa, su cosa Sr. Corcuera, sino una ingente suma de ellas.

La irrelevante actividad política de Corcuera hace mucho tiempo que acabó para siempre, y flaco favor se hace ahora atacando públicamente la pluralidad que hoy disfrutamos, insultando y despreciando a todo aquello que se escapa de su falso, caduco e interesado ideario. Ya que dice leer a Ortega le recuerdo lo expresado por el filósofo en 1914 en sus "Notas de Arte y Filosofía":
"Todos nuestros actos, y un acto es el pensar, van como preguntas o como respuestas referidos siempre a aquella porción del mundo que cada instante existe para nosotros. Nuestra vida es un dialogo, donde es el individuo solo un interlocutor, el otro es el paisaje, lo circunstante."
Con militantes como Corcuera mal tiene el PSOE acabar de conseguir la renovación que tanta falta le hace.



Benito Sacaluga


9 de enero de 2016

LA INFANTA ADOCTRINADA






El próximo lunes, pasado mañana, se inicia el juicio por el Caso Noos, proceso en el que la Infanta Cristina de Borbón deberá sentarse en el banquillo de los acusados. Los abogados de la ilustre dama afirman que están convencidos de que la hermana del Rey será exculpada por la jurisprudencia que estableció el Tribunal Supremo en la llamada doctrina Botín, que en opinión de la defensa equivale a "la ley".

Si esta posibilidad de exculpación existe es gracias a la Fiscalia y a la Abogacía del Estado, ya que ambos han declinado acusar a la Infanta de delito alguno. Según esto y los planes de la defensa puede que Cristina de Borbón solo pase algunas horas en el banquillo. Una vez reconocida por la Audiencia de Palma la aplicación a la Infanta de la doctrina Botín ésta podrá quedar en libertad y todos los delitos que se le imputan serán enviados a la papelera, no porque no sea culpable de los mismos, culpabilidad o inocencia que debería ser decidida por la justicia una vez celebrado el juicio, sino porque la triquiñuela legal que sirvió para que el banquero Botín eludiese la acción de la justicia también la va a salvar a ella. Una doctrina que nos va a impedir a todos comprobar que una Infanta de España, acusada de cooperadora en graves delitos contra la hacienda pública, es ante la ley igual que el resto de los mortales. La decisión de la Audiencia de Palma a buen seguro estará ajustada a derecho, pero si la Infanta es exculpada antes de celebrarse el juicio la ya de por si falta de confianza de los españoles en la justicia y en las instituciones aumentará de forma clara y contundente.

Lo que de momento está claro como el agua es que tanto la Fiscalia como la Abogacía del Estado, ambos dependientes del gobierno del Partido Popular, han tratado desde el primer momento de "salvar" a la Infanta y parecer ser que lo van a conseguir, ya lo profetizó Mariano Rajoy. De celebrarse el juicio con la Infanta imputada, y dado el cargo que ocupaba en la administración de las sociedades implicadas en el fraude fiscal, a buen seguro sería declarada culpable, en todo o en parte, de los delitos que se le imputan, tal y como le sucedería a todo hijo de vecino. Del mismo modo su inocencia solo podrá ser demostrada si la justicia así lo estima una vez que haya sido juzgada. En definitivas cuentas todo apunta a que nos vamos a quedar con las ganas de saber si la hermana del Rey es o no es una delincuente.

En un asunto del tal trascendencia, ni más ni menos que el cumplimiento estricto del Art.14 de la Constitución más la vinculación con la Casa Real, bueno sería que el Rey valorase el efecto negativo que para la monarquía representaría el blindaje de su hermana, pero no lo hará y ya nunca jamás podrá repetir eso de que los españoles somos todos iguales ante la Ley sin que el pueblo se ria en sus narices. No podemos olvidar que la Infanta no ha renunciado a sus derechos dinásticos pese a que su hermano así parece haberselo solicitado para al menos edulcorar el asunto judicial. La hermana del rey Felipe VI tiene blindado su turno sucesorio por la Constitución, y para que ella y los cuatro hijos que tiene con Iñaki Urdangarin pierdan esta posición dinástica solo hay dos caminos: su renuncia voluntaria o la reforma de la ley fundamental, que exige disolver las Cortes y un referéndum.

Cosas de las monarquías y de una Constitución que no se cumple.



Benito Sacaluga