16 de febrero de 2016

ES HORA DE LA REPÚBLICA



Supongamos que todos conocemos, con mayor o menor profundidad, la situación política y económica que se vivía en España desde el desastre del 98 hasta el primer tercio del siglo XX, una situación insoportable internamente y agravada por las consecuencias de la I Guerra Mundial y el crack bursátil de 1929, de la denominada "gran depresión". Si nos fijamos en esta última la mayoría de los analistas coinciden en que sus causas tuvieron origen en una acelerada caída del consumo interno, una exacerbada especulación bursátil, caída de las exportaciones como consecuencia de la situación económica de los países compradores y por tanto y por todo ello una profunda crisis industrial que elevó las cifras del paro al 25% de la población activa. Para rematar, y como no podía ser de otra forma, las quiebras bancarias afectaron a casi 2.000 entidades financieras como consecuencia de la retirada masiva de fondos por parte de los inversores, en base a la total incertidumbre de la situación económica y de los impagos de los créditos concedidos. Unamos a esto que la administración USA infravaloró la crisis en sus momentos iniciales y que no se afrontaron con energía los problemas del desempleo y tenemos el cóctel perfecto para el caos a corto plazo.

España se vio afectada por la crisis de USA, afectando principalmente al proceso de industrialización en marcha y su repercusión en la población, provocando en primer lugar la caída de la dictadura de Primo de Rivera y posteriormente dificultando gravemente los planes de desarrollo puestos en marcha por la II República.

Las medidas puestas en marcha por USA para salir de la depresión poco o nada tuvieron que ver con las políticas neo-liberales que hoy defiende Europa desde Bruselas y Berlín. El presidente Roosevelt recapitalizó los bancos mediante una participación del Estado en su capital, devaluó el dolar para evitar la deflación y estimular la economía, aumentó los salarios, disminuyó las horas laborales, se incrementaron exponencialmente las inversiónes públicas y se establecieron medidas de protección social para las clases trabajadores norteamericanas. Medidas, todas ellas que, unidas a otros factores externos, relanzaron la economía USA en tan solo diez años. Habría que analizar en profundidad el fenómeno, seguro que tendrá sus detractores, muchos serán especialmente críticos con la solución adoptada, pero ahora y aquí me quedo con lo ya planteado: Causa, Efecto, Solución.

Haciendo un ligero ejercicio de imaginación podemos encontrar grandes similitudes relativas entre la situación de USA en 1929 y la española desde 2007 hasta hoy, similitudes en todo menos en la solución adoptada. Tanto es así que las políticas llevadas a cabo en España, y a pesar de su enorme coste social y económico, no han sido capaces de solucionar nada, encontradonos actualmente en niveles iguales o inferiores a los de hace diez años, eso si con una deuda pública superior en 300.000 millones de euros a la existente en 2011 y con el Fondo de Pensiones en vías de extinción.

Unamos a lo anterior la descomposición total y absoluta de nuestras instituciones a causa de una corrupción política, institucional y económica de magnitudes inimaginables, la pérdida de libertades y derechos sociales, las cifras de desempleados, la servidumbre de nuestros politicos con el capital privado, la politización de la justicia y el maltrato in crescendo a las clases populares, que ven como sus salarios son cada día más austeros, unamos a ello la demostrada incompetencia de nuestros dirigentes y debemos llegar, si o si, a la conclusión de que el Sistema postfranquista ni ha funcionado ni funciona y debe ser reemplazado. El camino firme hacia la república debe iniciarse ya. Esto ni puede ni debe seguir así.

La tan alabada Transición llevada a cabo a base de renuncias a libertades y derechos y en el contexto de un clima de miedo y desinformación no podía durar eternamente y la inamovible postura de la derecha política, el capital y la iglesia, defendiendo a ultranza su continuidad, solo consigue evitar que se adopten soluciones en beneficio de las clases populares, en definitiva del 90 % de la población.

Más de lo mismo ya no es posible, por lo menos no es aceptable de ninguna de las maneras y en ese "lo mismo" adquiere especial protagonismo el modelo de Estado actual. 

Un Estado bajo la forma de Monarquía Parlamentaria, una monarquía cuyos defensores afirman, manipulando la realidad, que se votó por los españoles, siendo esto incierto, ya que el pueblo no votó una monarquía parlamentaria, venía como forma de gobierno en la Constitución que se sometió a referéndum, según Perez Royo "el referendum fue un acto de liquidación de las Leyes Fundamentales, pero no de legitimación de la monarquía". No olvidemos ahora que la muerte de Franco vino acompañada desde el minuto uno por una restauración de la monarquía, todo atado y bien atado. El rey Juan Carlos I ya era el jefe de Estado antes de que se celebrasen las primeras elecciones democráticas en junio de 1977. Más lejos llega el exmagistrado de Tribunal Supremo José Antonio Martín Pallín: "Este país no puede asentarse políticamente sobre las imposiciones de los herederos de los vencedores de la guerra civil"

A mediados de 2014 numerosas voces se alzaron a favor de que se abriera un proceso constituyente y un referéndum sobre el modelo de Estado español. Un claro ejemplo es la denominada Declaración del Ateneo, un texto firmado por varias formaciones políticas (entre ellas IU, Equo y Compromís) en el que se exige que el pueblo "hable y decida, a través de un referéndum, si quiere monarquía o república" y apostaban por abrir un proceso constituyente donde todas las instituciones puedan ser elegidas por la ciudadanía. "El 70% de la población de este país no tenía edad de votar cuando en 1978 se aprobó la actual Constitución", remarca el manifiesto.

Ni PP ni PSOE quieren oír hablar de un proceso constituyente, menos aún si como reflejaron las encuestas de Metroscopia hace un par de años mostrando que aunque un 49% de los ciudadanos apoyaría una monarquía con Felipe VI como rey, hasta un 62% cree que debería convocarse en algún momento un referéndum para que los españoles elijan si prefieren que España siga siendo una monarquía o no. Si la encuesta se llevase acabo hoy la consulta monarquía-república sería apoyada con aún más contundencia, pero claro ni PP, ni PSOE, ni Ciudadanos tomaran jamás esta iniciativa, por eso debemos votar y pedir el voto para aquellas formaciones que defienden la República como forma de Estado, o bien son partidarios sin ambages de una consulta popular sobre el particular.

Los españoles necesitamos un modelo de Estado moderno y totalmente alejado de herencias de la dictadura franquista y de la monarquía. De una monarquía que vio con sumo agrado el golpe de estado de 1936, vivió a cuenta de la dictadura y a cuenta de ella reina en España. Un sistema, el actual, que nos ha fallado estrepitosamente, simple y llanamente porque sus raíces están alimentadas por los privilegios adquiridos durante la dictadura, privilegios que como estamos viendo no están dispuestos a perder. Hoy que un 70 % de los españoles quieren desalojar al Partido Popular del poder absoluto que ha venido ejerciendo durante los últimos cuatro años. En el PP se niegan a reconocer su derrota, insultan a las fuerzas de izquierda y vaticinan el caos total si ellos no siguen gobernando, un caos que en realidad solo lo van a sufrir ellos si les arrebatamos democraticamente el poder.

Es hora de potenciar la vuelta de la República como sistema de Estado, una República de trabajadores de toda clase organizados en régimen de libertad y justicia, una República donde todos seamos iguales ante la Ley. No hay otra solución a los problemas de las clases populares. Para conseguirlo la unidad entre los republicanos es imprescindible, Azaña dijo "Quiero republicanos para la República", yo respetuosamente añado que no basta con su existencia, que es imprescindible su unión, la unión de su fuerza. Solo así conseguiremos que un día España, como en 1931,  se vuelva a acostar monárquica y se levante republicana, y ya va siendo hora.


Benito Sacaluga




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